
En esta entrada tenía previsto colgar únicamente una carta que había leído en el ADN, uno de los periódicos gratuitos que se reparten por Madrid. Sin embargo, al hacer las fotos para acompañar la carta, me surgió una situación que describo más abajo y que me sirve como perfecto acompañamiento a dicha carta.
El civismo de los madrileñosJosé García Antúnez (30 - abril - 2009)
A estas alturas de mi vida ya debería estar acostumbrado a ver ciertas situaciones típicas de un paseo por la capital. Ver tirar envoltorios fuera de las papeleras, echar las cáscaras de las pipas al suelo o, simplemente, observar como las aceras están generosamente repletas de escupitajos es, tristemente, el día a día de un transeúnte madrileño. Pero lo que ya no llego a asimilar, a pesar de verlo de forma regular, es el orinar en pleno centro.
Y no digo la típica escena del joven que sale de fiesta y evacúa en el lugar que puede. Me estoy refiriendo a adultos trajeados que hacen sus necesidades en plena calle de la Montera. Parece que el bajarse la cremallera no es un inconveniente para algunos, convirtiendo las vías públicas en improvisados baños. Y es entonces cuando me pregunto si los madrileños estamos perdiendo el poco civismo que, al parecer, alguna vez tuvimos. A veces pienso que no estaría mal empleado decir que Madrid huele a orina, en vez de a ajo.

La cuarta y la quinta foto están hechas en la calle Fuencarral. Tras hacer la primera, y disponerme a hacer la segunda, una mujer de unos cincuenta años me coge del brazo y dice:
- ¿Oiga, por qué ha hecho una foto en el 27?
- ¿Por? ¿Vive usted ahí?- Pues sí. Vivo ahí.
- La he hecho por lo sucio que estaba. Estoy haciendo fotos en las que se vea toda la suciedad que hay por las calles. Mire ahora iba ahora iba a hacerle una foto a esta papelera.
- ¿Es del Ayuntamiento?
- No.- ¿Entonces?
- Es que tengo un blog y voy a poner lo sucias que están algunas calles.
- Ya.
- Mire, le enseño la foto, y si ha salido usted la borro y ya está.- No, no, si no me importa
Como la mujer no se mueve, busco en el móvil la última foto que he hecho y se la enseño.
- Ve, no ha salido
- No, si me da igual si he salido o no. Lo que tiene que hacer usted es poner en el "bló" ese, lo sucia que está esta calle. Más vale que los del Ayuntamiento, en vez de dar tanto la murga con lo del reciclaje, se dedicaran a multar a todos los guarros que están dejando así el barrio.
- Pues sí, está bastante mal todo.
- Y si no, mándeles las fotos y les dice que a ver si hacen algo, que es una vergüenza como está el barrio. ¡Que ya está bien!
- De acuerdo señora.
- Venga, hasta luego.
- Hasta la próxima.
Debo reconocer que entre las obras de peatonalización, las "firmitas" de los grafiteros, los carteles publicitarios y la basura acumulada fuera de los lugares de recogida, la calle Fuencarral deja bastante que desear. Tal y como le dije a la señora, dejo aquí constancia de su queja por si acaso alguien del Ayuntamiento entra por aquí de rebote.
Es lo que tiene el ir haciendo fotos por la calle.
