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miércoles, 24 de abril de 2013

La narradora del Retiro



"La narradora" es un microrrelato de Eduardo Galeano

Chiti Hernández–Martí se sentó en un banco, bajo la fronda del Parque del Retiro, y respiró hondo el aire verde. 
Cerró los ojos. 
Cuando los abrió, a su lado había un enano. 
El enano se presentó: era torero. Ella imaginó el tamaño del toro y se le frunció la cara. –
-Te ves muy triste –-dijo el enano. Y pidió, exigió: –
-Cuéntame. 
Ella negó con la cabeza, pero el enano insistió: –
-No seas desconfiada, Blanca Nieves. 
Y Chiti murmuró el primer nombre de hombre que se le pasó por la cabeza, mientras pensaba en lo dura que debía ser la vida de un enano torero. Y entonces, inventó: 
-–El muy golfo se ha aprovechado de mí. 
A medida que su cuento se iba convirtiendo en novela, este perdulario me golpea, me maltrata, me llama puta y pocacosa, Chiti sentía cada vez menos pena por el enano y más pena por ella, pena y lástima por ella que para entonces ya estaba embarazada de aquel embustero casado y con hijos, cómo pude hacerle eso a mi novio que es tan bueno, pobrecillo mi ángel que no se merecía esto, y ahora mi madre se ha enterado de todo y me ha echado de casa y he perdido el trabajo y no sé qué será de mi vida, no conozco esta ciudad, no tengo a nadie, me cierran las puertas... 
El enano callaba, abrumado, y se miraba los pies, que colgaban en el aire. Chiti temblaba de frío, aunque era pleno verano, mientras un arroyito de auténticas lágrimas se desprendía de sus ojos y atravesaba el parque, hacia el lago donde navegan los barcos de remo.


lunes, 18 de marzo de 2013

Las sirenas del Retiro


Para acompañar a estas dos sirenas del estanque del Retiro nada mejor que este microrrelato de Julia Otxoa.

Canción de cuna

De noche, acostada en mi cama, poco antes de entrar dulcemente en el sueño, me gusta escuchar las sirenas de los grandes barcos deslizándose por el mar, saludándose entre ellos o anunciando su entrada a puerto, como sereno lenguaje de entrecruzadas luces y sonidos a través de la oscuridad. Lenguaje cuyos códigos desconozco, pero cuya melodía llena mi ánimo de paz. Conocer que en la ciudad donde vivo nunca tuvo mar, no disminuye un ápice cuanto siento.




jueves, 11 de diciembre de 2008

Fons Vitae, Fons Mortis

Un 10 de diciembre de 1906 uno de nuestros investigadores más insignes alcanzó uno de los puntos culminantes de su carrera. Hace 102 años, Santiago Ramón y Cajal veía recompensado su trabajo y su aportación a la neurociencia con la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Con este galardón, recibido a los cincuenta y cuatro años, este navarro culminaba sus muchos años de investigación para logar importantísimos avances en el conocimiento de la estructura del sistema nervioso.

Como reconocimiento a su labor, en 1926, Alfonso XII inauguró en el Retiro una escultura erigida en su honor. En ella el escultor, Victorio Macho, presenta al sabio recostado como si se tratara de un enterramiento etrusco. A izquierda y derecha de él brotan dos chorros de agua y encima de cada uno de ellos aparece un bajorrelieve. En uno de ellos se puede leer "Fons Vitae" y en el otro "Fons Mortis" y lógicamente representan respectivamente el nacimiento de una nueva vida y la muerte de otra. Para rematar el conjunto, detrás de Ramón y Cajal, aparece Minerva, diosa que prolongaba a voluntad la vida de los mortales y obtenía la felicidad tras la muerte.

En un país en el que en numerosas ocasiones menospreciamos lo propio y alabamos las virtudes de todo lo que viene de fuera, no está de más recordar que aquí también han nacido personas que con su esfuerzo y trabajo en el mundo de la investigacón han conseguido que nuestra vida pueda ser más satisfactoria.

Quedan para el recuerdo algunas de las citas más célebres de Ramón y Cajal:
"Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas."
"Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia"

"Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia"

martes, 11 de noviembre de 2008

El duende de la Casa de Fieras

Soy un duende enamorado de un hada adolescente... Vivo eternamente sentado sobre esta jaula que antaño guardaba a un león. Tengo una flauta mágica que nadie escucha y un gorro verde y puntiagudo a juego con mi jubón y mis calzas. Mis ojillos chispeantes parecen no posarse sobre ningún sitio en concreto mientras que una sonrisa burlona permanece impávida en mi cara.

Mi nombre... ¡qué importa mi nombre!. No recuerdo cuando nací ni cuando llegué aquí. Hubo un tiempo en que no estaba tan solo. A mi alrededor había exóticos animales para los que yo actuaba cada noche y cada día atraía las mismas miradas curiosas que mi felino compañero. De ese tiempo ya casi no guardo recuerdo. Ahora solo estoy yo, permanente guardián de unas jaulas vacías. Pero desde hace un tiempo ya no soy el mismo, tengo un anhelo imposible: soy un duende enamorado de un hada. De todos es sabido que hadas y duendes son enemigos irreconciliables. Pero por más que intento explicarle que yo no soy así, ella no quiere escucharme.

Todas las mañanas la veo pasar. Camina despacio, casi siempre remoloneando con ojos soñolientos. Siempre va arrastrando un extraño objeto tras de sí, sus tesoros pienso yo. Y siempre parece aminorar el paso a mi altura y me mira de reojo. Estoy seguro de que me mira de reojo. Yo toco mi melodía para ella, sólo para ella y procuro dejar que vea mi sonrisa afable. Pero inmediatamente gira la cara y aprieta el paso hasta que desaparece tras el foso de los monos. Y aquí me quedo yo, sólo de nuevo, esperando que el día siguiente me traiga una nueva oportunidad de demostrarle mi amor incondicional.

La primera vez que la vi casi me caigo de lo alto de mi atalaya. No me podía explicar cómo esa pequeña hada me había hecho perder así la compostura. De repente estaba ahí parada contemplándome fijamente con sus ojos azules y su pelo claro y rizado. Se plantó delante de mí con su halo de dulzura y sin un atisbo del miedo que debería haberme demostrado. Creo que hasta casi me sonrió. Aunque intenté lanzarle mi mirada más maléfica, no pude.

De repente pareció perder el interés y siguió su camino. Me dejó con aquel desconcierto, que pronto se convirtió en un malestar extraño en mi pecho de piedra. Desde entonces, yo que soy amante de la noche por naturaleza, no veo el momento de que llegue el alba y con ella mi hada. Sin embargo, hasta ahora sólo he conseguido algunas miradas de reojo y su dolorosa indiferencia.

Cuanto más crece mi angustia por bajarme de mi altar, por tocarla y declararle mis locos sentimientos más parece ella rehuírme y más frías y distantes parecen sus miradas de soslayo. Desesperado, esta mañana he probado a sonreírle abiertamente. Lo único que he conseguido es que saliera corriendo. Estoy desolado, creo que no me quiere...

Paula llegó jadeante a la salida del Retiro. Se juró que a partir de ahora se levantaría más temprano. O eso o llegaría tarde a clase. Pero por mucho que acortara pasando por la Casa de Fieras no volvería a pasar delante de ese duende tan inquientante. Si hasta juraría que hoy la ha sonreído maliciosamente e incluso ha visto un brillo perverso en sus ojillos achinados.

Esta es otra historia de Sara, y en este caso está inspirada en el duende existente en una de las jaulas de la Casa de Fieras. Situada en el Retiro, este lugar fue el antecedente del actual Zoo de Madrid.

martes, 4 de noviembre de 2008

Los titiriteros

Las verdaderas raíces del teatro de títeres no están muy claras, ya que países como Grecia, India y China se disputan su paternidad exponiendo distintas pruebas. En sus orígenes se trataba de un espectáculo altamente considerado, tanto es así que la gente que se dedicaba a esta profesión tenía tanto reconocimiento como los actores de teatro clásico. Desgraciadamente con el tiempo, los momentos de esplendor quedaron atrás y poco a poco fue perdiendo prestigio hasta que quedó convertido en un arte de los llamados menores.

Ese declive provocó que este teatro saliera de los circuitos convencionales y quedara como un arte de "segunda categoría". Así, hoy día los actores que se dedican a ello no gozan de la fama de los que se dedican a otras disciplinas, y por supuesto no consiguen los mismos ingresos económicos. Sin embargo sí disponen de algo que ni la fama ni el dinero pueden conseguir. Con un simple muñeco de gomaespuma son capaces de hacer reír y disfrutar a los niños (y a los no tan niños), y además logran que los más pequeños den rienda suelta a su imaginación.

Para ellos el títere representa una gran oportunidad para poder participar activamente en una representación. Así, acostumbrados a ser simples observadores cuando están frente a la televisión, van al cine o al teatro clasíco, aquí logran despertar su ilusión con un espectáculo en el que son los principales protagonistas ya que pueden interactuar.

Joan Manuel Serrat recogió en una de sus canciones la esencia de estos artistas, acostumbrados a viajar de pueblo con sus títeres buscando lo que no todo el mundo puede conseguir, la complicidad y la diversión de los niños. Aquel que quiera volver a su niñez tiene la opción de acudir al Retiro. Allí los sábados y domingos podrá rememorar su infancia.

De aldea en aldea
el viento lo lleva
siguiendo el sendero,
su patria es el mundo,
como un vagabundo
va el titiritero.

Viene de muy lejos,
cruzando los viejos
caminos de piedra.
Es de aquella raza
que de plaza en plaza,
nos canta su pena.

¡Allez hop!
¡Titiritero, allez hop!
de feria en feria.
Siempre risueño,
canta sus sueños
y sus miserias.

Vacía su alforja
de sueños que forja
en su andar tan largo.
Nos baja una estrella
que borra la huella
de un recuerdo amargo.

Canta su romanza
al son de una danza
híbrida y extraña,
para que el aldeano
le llene la mano
con lo poco que haya.

Y al caer la noche
en el viejo coche
guardará los chismes,
y tal como vino
sigue su camino
solitario y triste.

Y quizá mañana,
por esa ventana
que muestra el sendero
nos llegue su queja
mientras que se aleja
el titiritero.

miércoles, 22 de octubre de 2008

La fuente de la Alcachofa

Desconozco si en el siglo XVIII se conocía ya la capacidad diurética y depurativa de la alcachofa, pero mucho me temo que en aquellos tiempos esto les traería sin cuidado, ya que tenían cosas más importantes en las que pensar como, por ejemplo, el cómo llenar la barriga día tras día. Por ello resulta curioso encontrar una fuente dedicada a esta planta hortense.


Construida en 1781 por los escultores Alfonso Bergaz y Antonio Primo, la fuente fue realizada sobre un diseño de Ventura Rodríguez, como parte de las obras de ordenación del Paseo del Prado. En ella, sobre un pilón circular, aparecen dos personajes marinos (una nereida y un tritón) sujetando el escudo de armas de Madrid, y encima de ellos varios niños se agrupan bajo la famosa alcachofa (fotos 1, 2 y 3).

Esta fuente gozó de gran popularidad en el siglo XIX ya que al encontrarse junto a la Estación de Atocha, era uno de los primeros monumentos que los viajeros veían al llegar a la capital. Tanto es así, que incluso aparecía en alguna copla popular:

Calle de Atocha, calle de Atocha,
antes que yo te olvide, calle de Atocha,
se secará la fuente de la Alcachofa.


Todo esto acaba cuando en 1880 la fuente es trasladada hasta la plaza de Honduras, en el Retiro. De hecho tendrán que pasar más de cien años hasta que la Alcachofa vuelva a Atocha. Así, en 1987 tras la reforma de la Glorieta y el desmontaje del horrible paso elevado para coches construido allí (el famoso scalextric), se tomó la decisión de decorar el centro de la plaza con una reproducción de la fuente original. En este caso se trata de una fuente de bronce que, a diferencia de la del Retiro, está las 24 horas el día rodeada de coches, atascos y pitidos (fotos 4 y 5).


Cualquier día de estos a algún jeta sin escrúpulos le dará por asociar las propiedades de la alcachofa y el agua de la fuente, y decidirá que beber de ella es el mejor remedio para eliminar grasas, reducir la celulitis y embellecer la piel. Seguro que más de uno pica. Tiempo al tiempo.

domingo, 8 de junio de 2008

Recogimiento

Recientemente el Centro Cultural Casa de Vacas del Retiro, lugar que el Ayuntamiento destina para celebrar diversas exposiciones culturales, ha inaugurado en la zona exterior que le rodea, el espacio denominado Casa de Vacas Exterior. Este nuevo emplazamiento, creado para promover la escultura, ha iniciado su primera exposición con la obra el Recogimiento. Se trata de una escultura de tres metros y medio y más de 2.600 kilos, realizada en bronce por el artista madrileño, Víctor Ochoa.

La obra, a la que el artista le ha dado un aspecto envejecido, representa a un gran hombre con la cabeza gacha, encerrada entre las piernas. El autor, partidario de incluir esculturas en espacios en que se puedan tocar, integradas entre la naturaleza y la ciudad, pretende que la figura sea un “homenaje a la dignidad humana sobre las opresiones por parte de otros seres, es decir, un homenaje a las víctimas del terrorismo". La obra estará allí hasta el próximo mes de septiembre, así que todos aquellos a los que les gusta darse una vuelta de vez en cuando por el Retiro, ya saben que tienen una nueva visita pendiente.

jueves, 17 de abril de 2008

El Palacio de Cristal

Situado en el Parque del Retiro a la orilla de un pequeño estanque, el Palacio de Cristal fue edificado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco para albergar una muestra de plantas tropicales, durante la Exposición General de Filipinas, que en 1887 se celebró en Madrid.

Contra lo que se pueda pensar, su construcción, realizada casi en su totalidad con hierro y cristal, se debió más a motivos políticos que a culturales. Con la obra se pretendía intentar demostrar al resto de Europa el supuesto poderío que aún tenía España, y sobre todo intentar rivalizar con el Crystal Palace de Londres, creado para la Exposición Universal de 1851.

Una vez acabada la exposición, el Gobierno decidió conservar el Palacio y gracias a ellos ha llegado hasta nuestros días, siendo posiblemente el edificio más destacado del Retiro. En la actualidad pertenece al Ministerio de Cultura, y es utilizado como sala de exposiciones temporales de arte contemporáneo. Actualmente, y hasta el 16 de junio, se pueden contemplar allí las esculturas que forman de la muestra "La Corte del Rey Arturo" de la artista polaca Magdalena Abakanowicz .

Para mí aparte de la belleza que pueda tener este Palacio, lo que más me llama la atención sin dida alguna, es el lago que le rodea, donde se pueden contemplar varios ejemplares del ciprés de los pantanos (Taxodium distichum). La característica principal de este árbol es que sus raíces y parte del tronco se encuentran sumergidas en el lago. Esto junto a los castaños de indias que rodean al Palacio, le dan a éste un encanto especial, como de cuento de hadas, y hacen de él un lugar perfecto donde pasar los días de primavera y verano disfrutando de una buena compañía o de un buen libro.

sábado, 22 de marzo de 2008

El ángel caído

Como estos días no he salido de Madrid, he aprovechado para darme una vuelta por el Retiro. Sobre este Parque se podría escribir tanto, que he decidido hacer una entrada mensual para que la gente que no lo conozca pueda disfrutar de todo lo que en él puedes encontrar.

Hoy, ya que la Semana Santa acaba, me he decidido a hacer esta entrada. Aunque de religión sé lo justo, un ángel caído es según las religiones judía, islámica y cristiana, un ángel expulsado del cielo por rebelarse contra los mandatos de Dios. Así, según la leyenda, tras la Primera Guerra en el Cielo, muchos ángeles fueron expulsados, convirtiéndose en ángeles caídos, siendo Lucifer el más reconocido. Aunque el nombre de Lucifer no aparece en ninguna Biblia moderna, sí estuvo presente en las antiguas por lo que fue borrado en cierto modo de la historia, pero no de la leyenda.

La estatua se situa en el paseo del Duque de Fernán Núñez, sobre el solar que ocupó la Fábrica de porcelanas de la China, destruida en 1813 durante la Guerra de la Independencia. Se realizó en 1874, a iniciativa de dicho duque, a pesar de las numerosas protestas de la puritana sociedad madrileña de la época, escandalizada ante la idea.

Realizada en bronce por Ricardo Bellver, representa a Lucifer expulsado del Paraíso y enroscado por una serpiente. Su forma se inspira en "El Paraiso Perdido" de John Milton: "Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado"

El Estado adquirió la obra y decidió enviarla a París en 1878, con motivo de la Exposición Nacional, donde fue premiada. Después formó parte del Museo del Prado hasta que en 1879 se decidió que por lo atrevido de su composición su sitio más adecuado no era dentro de una sala.

Tras diseñarse el pedestal sobre el que se apoya la estatua, se inauguró oficialmente el conjunto en 1885. Es de destacar que en cada uno de los lados de la base donde se encuentra, aparecen distintas representaciones de diablos, y en cada una de ellas tres surtidores de agua.

Siempre oí decir que esta estatua era la única existente en el mundo levantada en honor del diablo, sin embargo parece que esto no es así, ya que en el Capitolio Nacional de La Habana (Cuba) existe un ángel rebelde que levanta el puño al cielo. Además, que yo sepa, hay otras dos representaciones del ángel caído, una en la catedral de Arequipa (Perú), y otra en la catedral de Saint-Paul de Aachen (Alemania). Esta contradicción de encontrar al diablo en una iglesia puede entenderse como que el ángel caído ha sido derrotado por el poder divino.

Además, según me han contado, no sé hasta que punto será cierto o no, la Glorieta del Ángel Caído está a 666 metros de altitud sobre el nivel del mar, por lo que si a alguno le gustan todo lo relacionado con lo esotérico, podrá hacer las suposiciones que mejor le convengan. Desde luego a los turistas que pasean por allí no les debe importar mucho ya que es uno de los típicos sitios para conseguir un recuerdo del Parque.