viernes, 16 de octubre de 2009

El descubridor de la vacuna contra el cólera

Esta es la respuesta a la entrada titulada Stairs day.
Situada en la calle Princesa, frente a la Plaza de los cubos, este conjunto escultórico, inaugurado el 15 de mayo de 1950, fue construido para salvar el desnivel existente entre dicha calle y la plaza de Cristino Martos. Para ello se construyó este conjunto compuesto principalmente de una fuente y una doble escalinata.

En él hay varios detalles a destacar: en la parte inferior hay dos peces entrelazados por la cola que que expulsan agua agua por sus bocas, mientras que en la parte superior hay dos esculturas representando una de ellas la abundancia y otra la alegría. Además aparece un escudo de la villa y una placa que nos indica a quien se le dedica todo esto. La inscripción dice: "Al sabio bacteriólogo Doctor Ferrán que tantas vidas salvó con sus experimentos científicos".

El tarraconense Doctor Jaime Ferrán y Clua, nacido en 1851, ha sido uno de los más ilustres investigadores españoles, y sin embargo su figura, atacada furibundamente en su momento, hoy es desconocida para la mayoría de la gente. El que quiera conocer más sobre este personaje puede consultar el siguiente enlace, pero para aquel que no tenga tiempo, simplemente decir que el Doctor Ferrán, a pesar de haber realizado importantes investigaciones en temas como la telefonía y la fotografía, destacó principalmente por sus investigaciones en Medicina.

Descubrió en 1886 de una vacuna para combatir la epidemia de cólera que estaba machacando, y haciendo morir por miles, a la población española. A pesar de comprobarse su efectividad, y salvar muchas vidas, el doctor Ferrán fue objeto de todo tipo de ataques por parte de otros investigadores, entre ellos Ramón y Cajal, que le acusaban de usar un método que no estaba lo suficientemente probado y que podía ser peligroso para la salud. Ante el aluvión de críticas el gobierno paralizó la aplicación de las nuevas vacunas por lo que la sangría de muertes continuó.

Un año después descubrió la vacuna contra el tifus y consiguió mejorar los estudios de Pasteur en el tratamiento contra la rabia por lo que poco a poco las voces contrarias a sus proyectos se iban acallando. En 1897 descubrió una vacuna contra el bacilo de la tuberculosis de nuevo con resultados espectaculares, y también consiguió grandes avances en la lucha contra el tétanos y en la vacuna contra la peste.

A pesar de este dilatado curriculum murió en 1929 sin que sus grandes descubrimientos fueran valorados por la mayoría de los profesionales de la época. En este caso se comprueba una vez más que el pueblo español fue fiel a sus principios despreciando lo que tenía en casa para darle más importancia a lo que nos venía de fuera.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Barcelona es un pueblo que se hizo demasiado grande

Hoy responde Marta a las diez preguntas sobre Madrid (la segunda y tercera foto de la entrada son suyas). Autodefinida como "cinéfila, heavy, gótica y friki… pero de las que molan", ella es la autora del blog Gyzzma con el que según sus propias palabras sólo busca "que os lo paséis bien, que os riáis un rato, que no tengáis en cuenta las paranoias que suelo tener y sobretodo que os sean útiles".


1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
Madrid es mi ciudad, mi mundo, mi epicentro. Barcelona, con perdón de los catalanes, me parece un pueblo que se hizo demasiado grande (sí, he estado y no, me sigue gustando más Madrid). Madrid es cosmopolita. Madrid ES ciudad.
Eso es a la vez virtud y pecado, porque como ciudad que es, está llena de tráfico, se llena de "guiris" (hasta tres veces tuve que indicar la dirección del Corte Inglés a turistas en el mismo día) y cuando dejas de mirar hacia el cielo, te das cuenta de que en el suelo hay miseria y suciedad.


2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?

Le faltan unas Olimpiadas y un metro que funcione toda la noche.
Le sobran obras (aunque algunas sean necesarias).


3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?
Me encantan los edificios de la Gran Vía, monumentos y esculturas... hum... ¿Sólo uno?
Ahora mismo no me acuerdo de ninguno que me resulte desagradable.


4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
Transporte Público. Tengo carnet de conducir pero para tirarme hora y media en el atasco, mejor voy leyendo. Al día cojo unos seis autobuses para ir y volver del trabajo, el metro me agobia un poco, pero cuando hay que usarlo es lo más rápido :)

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
En dos palabras Im-Presionante.
Madrid tiene un cielo especial que en pocos sitios he llegado a ver. Los atardeceres en la Alhambra no se quedan mancos, pero los que se ven desde el Palacio Real tienen un alma especial...


6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
Puf... supongo que lo mejor que define a Madrid es un Chotis

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
Merengue hasta la médula.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Depende del día.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?
¿Cañas? Yo soy más de café en el Starb... digo... la cafetería multinacional que está en la esquina de Sevilla con Virgen de los Desamparados, antiguo Café de Fornos. Pero si tengo que ir a algún sitio de picoteo el Bar Erte en la calle Veneras (las mejores patatas con salchichas "do mondo").
La verdad no tengo ningún restaurante favorito. Chinos, Kebab, Ginos, Vips, etc, todo me vale, aunque tengo un especial recuerdo a un pakistaní llamado Nawaab que estaba en la Costanilla de los Angeles (ahora hay una cervecería). Si alguien sabe si su gerente ha puesto restaurante en otro sitio, que me lo diga ¡¡plis!!

10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
La Prospe, porque es el mío (ejejeje) aunque cada día parezca más "ProsperBronx" que Prosperidad, y la zona centro de Madrid, si tuviera más tiempo me encantaría descubrir todos sus rincones, escondrijos y recovecos.

martes, 13 de octubre de 2009

Stairs day

Esta entrada es un homenaje a Stultifer y su pasión por las escaleras, en este denominado Stairs Day.

¿Dónde se encuentran estas escaleras?
¿En homenaje a quien se construyó este monumento?
Espero vuestras respuestas. Es sencillo.

Que celebres muchos más Stultifer.

domingo, 11 de octubre de 2009

Una particular visión del día de la Fiesta Nacional

La entrada de hoy llega gracias a Conde Duque, autor del blog Los evangelios de la risa absoluta. Se trata de una historia titulada "El día del desfile coñazo" en la que Conde Duque nos da su particular visión sobre el día de la Hispanidad y todo lo que le rodea.

Amanece lloviendo. El cielo está oscuro. Me apetece caminar con paraguas y zapatos gruesos por el suelo mojado y pienso que estaría bien pasarse un rato por la Feria del Libro Antiguo de Recoletos, que este año ha llegado con retraso. Me gusta ir cuando llueve porque hay menos gente, el aire está más limpio y relucen más los colores de todas las cosas (algo que, cuando apartas la mirada de la letra impresa y giras la cabeza para descansar la vista, es muy de agradecer). Demoro un par de horas la salida, desayunando y curioseando por internet, y por fin me voy de casa.

Primer disgusto del día: el conductor del autobús dice que, a causa del desfile, sólo puede llegar hasta Velázquez. Coño, no me acordaba del desfile de las fuerzas armadas, pues sí que he elegido un buen día para pasarme por Recoletos: las casetas estarán cerradas o, en el mejor de los casos, rodeadas de una multitud asfixiante. Mejor ni intentarlo. Se me ocurre variar levemente el plan: puedo ir a Moyano, y así saciar un poco las ganas de manosear libros viejos.

Al bajar del autobús, cerca de la Puerta de Alcalá, veo la trastienda de la parada militar. Algunos grupos ya han terminado de desfilar y se dirigen a sus autobuses: camina un ejército de soldaditos de plomo, con sus espadas brillantes; detrás va un grupo de militares vestidos de caqui, con metralletas y pinta de golpistas; más atrás, varios militares extranjeros desperdigados, cada uno con la bandera de su país. Ante panorama tan pintoresco, me arrepiento de no haberme traído la cámara de fotos.

Por Alfonso XII desfilo al ritmo de los regulares de Ceuta y Melilla. Como por aquí ya no hay público (supongo que el desfile termina en Cibeles), pasan a un metro de distancia y camino a su lado. Me gusta el ruido de los tambores, como en Semana Santa. Me fijo y, para mi sorpresa, veo que no hay mucho moro. Creía que tenían que ser todos moros, pero la verdad es que no tengo mucha idea de estas cosas. Ha salido el sol y los soldados van sudando como cerdos. Me llama la atención un escuálido con ojeras, un bajito barrigudo y otro gigantón como un armario ropero, que lleva andares de patoso, con las rodillas hacia fuera. Llevan la barbilla alta y se les ve muy metidos en su papel, como meritorios de ballet pero sin tutú. Unos chicos de la Marina les hacen fotos.


En la acera de la izquierda, junto a las verjas del Retiro, han dispuesto un montón de cabinas-meaderos. En la otra acera hay una barra improvisada en la que regalan latas de refrescos. Supongo que serán para los soldados, que vienen acalorados y sedientos. Primero se tomarán una coca-cola y después la mearán enfrente, digo yo. Veo a una pareja de turistas guiris langostinos merodeando por la barra con cara de gorrones. Son franceses, creo. Su sonrisita de felicidad ante la perspectiva de una bebida gratis me pone malo. Qué tacaños rastreros… Me entran ganas de decirles algo, de darles una colleja, pero, en fin, paso. Sigo mi camino mientras ellos rapiñan unos botes de Nestea.

Pasan los de Montaña con sus uniformes blancos que brillan y los esquíes a la espalda. Son graciosos, parecen de juguete. Se cruzan por delante de mí dos legionarios canijos, de unos 50 años. Uno lleva barba pelirroja y el otro unas patillas gordísimas de cantaor flamenco que le cubren casi toda la jeta. Están perdidos y van buscando su autobús con la mirada. Parecen sacados de un chiste. En la calle Antonio Maura la Guardia Civil está subiendo sus caballos a los carromatos (o como se llame ese artefacto en el que transportan a los caballos).

Ya cerca de Moyano, una hilera de autobuses. Observo que hay una diferencia abismal entre unos autobuses y otros: los nuevos y relucientes son los de los oficiales; los viejos (algunos tartanas a punto de desmoronarse) para los soldados rasos. Un grupo del Ejército del Aire deposita sus municiones en un baúl blindado que tienen abierto junto al maletero del autobús. Algunos hablan con sus familiares, que se ríen, les abrazan y les dan besos (también llevan cámaras de fotos).

Hago la siguiente reflexión: vistos de lejos, en grupo, los soldados imponen y dan un poco de miedo. Son un número. Un número armado, potencialmente agresivo y peligroso. En eso consisten. En cambio, vistos de cerca, cara a cara, uno por uno, son gente que inspira simpatía o lástima, depende. Los hay que se ríen y bromean entre ellos a gritos, los hay que sudan abotargados, los hay que rebuscan en unas bolsas de plástico (en las que hay un bocadillo, una naranja y una chocolatina, o algún otro alimento triste), a algunos se les ve muy cansados y deprimidos ante la vuelta al cuartel, otros se nota que tienen buen humor y disfrutan de la fiesta. Se ve a personas presumiblemente de pocas luces, chavales sin recursos, oficiales serios y relamidos, paletos de pueblo, inmigrantes concienzudos, algún chulillo.

Llego a la Cuesta de Moyano, saludo a Baroja, que está de espaldas, y empiezo a curiosear por las mesas. El sol incomoda un poco la visión, pues da de cara, pero lo más molesto son las moscas que revolotean alrededor de los libros (y no me refiero a esos señores de posguerra mezquinos y carroñeros que acaparan la mesa del librero del guardapolvos azul y la voz aguardentosa: el viejo de los libros a 20 céntimos). Hacía tiempo que no veía moscas en Madrid, y parece que todas se han puesto de acuerdo para venir a Moyano. Son moscas enclenques y bisbiseantes, de vuelo atolondrado. Parecen medio muertas, curtidas a base de manotazos. Acabo comprando cuatro cosas absurdas de temas dispares sin demasiado interés. Lo único que tienen en común es el precio (muy barato). Un Simmel, un Habermas, una guía de Palma de Mallorca escrita por Valentí Puig y el Ragtime de Doctorow. Enseguida me arrepiento, no por el desembolso (entre 1 y 2 euros cada uno) sino por el espacio que van a ocupar en casa. Ya se sabe que donde entran unos no entran otros. Y éstos -me temo- no se lo merecían.

De vuelta por el Paseo del Prado tengo un extraño pensamiento: creo que nunca me habían apuntado tantas metralletas como hoy.

Me doy prisa en coger el autobús de vuelta, que hoy toca cocido en casa de los suegros.

viernes, 9 de octubre de 2009

Los personajes de Mingote pasean por Madrid

Esta misma semana publicaba, dentro de la sección Pongamos que hablan de Madrid, una frase con la que Mingote contaba, con su particular estilo, cómo veía él Madrid. En los comentarios posteriores surgió la idea de realizar una entrada con distintos dibujos que ha ido dejando este dibujante, escritor y periodista desperdigados por la ciudad. Bueno, pues dicho y hecho, aquí tenéis un pequeño recorrido por la obra de Mingote en Madrid, realizado en tres sitios distintos.

Con 90 años ya a las espaldas, Antonio Mingote nos ha acompañado durante muchos años para hacernos ver la realidad de nuestro país desde su particular punto de vista. Además de dejarnos numerosos dibujos en todas las publicaciones con las que ha colaborado, ha diseminado algunos de sus personajes por varios sitios de la capital, y ahí están al alcance de todos esperando ser admirados por los transeúntes.

La primera parada nos lleva hasta la estación de metro de Retiro donde el alcalde honorario de este parque, según decisión de Tierno Galván, nos dejó varios murales de cerámica colocados en el mismo andén. En estos murales, realizados en 1987, están juntos y revueltos, fuentes, tunos, esculturas, músicos, niños, amantes, y todos aquellos que nos podemos encontrar un día cualquiera en este parque. Aunque están al alcance de todos, por suerte se han librado de la maldita moda de las firmitas de los graffiteros.


La segunda parada nos lleva casi hasta la Plaza de España. Allí, seis años después del anterior trabajo, recibió el encargo de adornar la fachada de un edificio situado en el número 8 de la calle del Duque de Osuna, junto a la plaza de los Cubos.

Adornando los balcones del edificio, aparecen distintos personajes de este genial dibujante mostrándonos distintas situaciones cotidianas. Junto a ellos una placa homenajea a su creador "por enseñarnos con humor y amor la vida". Echándole un poco de imaginación este edificio me recuerda al que pintó Jack Babiloni en la confluencia de las calles Orellana y Campoamor.

El final del recorrido nos lleva hasta la pequeña y céntrica calle de la Sal, a solo unos pasos de la Plaza Mayor. Allí, en el edificio que hace esquina con la calle Postas, aparecen distintos personajes galdosianos, típicos representantes del Madrid más tradicional, asomados en cuatro balcones. Como puede observarse, allí no falta ni un detalle, y hasta una jaula con su correspondiente canario forma parte del curioso conjunto.

miércoles, 7 de octubre de 2009

En Madrid las obras son un monumento más

Hoy contesta Adolfo, autor del blog Cosecha del 66, al cuestionario sobre Madrid. Esta es ya la segunda vez que colabora en este blog, ya que hace algo más de tres meses publiqué su entrada Mis palabras me cuentas cosas de Madrid. Por si acaso con aquella entrada no tuvimos suficiente para ver de qué manera Adolfo ama a esta ciudad, ahora creo con estas respuestas lo va a dejar más que claro.
Carpe Diem.


1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
Me seduce su aura de ciudad fatal. Esa capacidad que tiene de enamorarte sin que te des cuenta, sabiendo que estás cayendo en sus redes aunque todos los indicadores marquen la alarma en rojo. Esa manera de mirarte que tiene desde sus ventanas, diciendo "ven". Me seducen sus problemas, que de manera extraña se unen a sus virtudes. En ninguna otra gran ciudad del mundo harían que las obras fuesen ya casi un monumento más.
Me hastía que la gente hable mal de ella como deporte. Que la echen en cara que está sucia al tiempo que tiran un papel al suelo, que no es respetuosa a la vez que suben el volumen de la música hasta límites inaudibles, que vengan diciendo maravillas de cualquier ciudad del mundo sin haberse molestado en pasear por la mayor parte de la ciudad en la que viven.

2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?
Le falta darse cuenta de lo que es, una gran ciudad con una gran gente dentro. Darse cuenta de que ser Madrid debería ir separado de ser la capital de España, y que no tiene la culpa de las decisiones que toman quien aquí vive, que sufrimos todos los madrileños de igual manera.
Le falta hincharse el pecho y ser consciente de que está a la altura de las grandes ciudades del mundo. Y sin embargo le sobra la chulería ramplona, porque sí. Le sobran debates y malos rollos, rivalidades sin sentido y cierto aire de provincianismo mal entendido.

3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?
El monumento que más me gusta es El Retiro en su conjunto, Me encanta pasear por él en días de luz pero no demasiado calor. Y observar a la gente pasear y disfrutar de los árboles. También le tengo mucho cariño a La Cibeles y al Santiago Bernabéu, por motivos puramente deportivos....
Podría decir que le tengo antipatía al Calderón, pero mentiría, porque no soy nada antiatlético, muy al contrario. A lo que si tengo mucha tirría es la estatua de Calvo Sotelo en Plaza de Castilla. Me parece un gesto de obscenidad histórica mantenerlo, como tantos otros símbolos de la dictadura que aun siguen "gritando" por ahí.

4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
Suelo usar la moto. Creo que si no eres demasiado exigente con la comodidad es ideal por su rapidez y agilidad, sin que ello signifique hacer ninguna burrada. También he usado la bici muchos años, y me encanta pasear por el centro. Habría que andar más, ralentizar un poco las cosas. Y luego, siempre me ha encantado viajar en autobús en invierno mientras llueve y las luces de la noche hacen joyas en los cristales.....

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
Es siempre un horizonte, un escape, un sueño, una ventana. Lástima que cada día sea un poco más gris...

6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
La Puerta de Álcala, de Victor y Ana. Creo que resume de manera perfecta el devenir histórico de Madrid y su gente. Durante mucho tiempo me gustó el "Pongamos que hablo de Madrid", pero he acabado un poco cansado de esa visión tan negativa, porque creo que en Madrid se puede soñar con muchas cosas.

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
Real Madrid. Nací pegado a la Ciudad Deportiva, y crecí queriendo ser cada uno de sus jugadores. Me ha dado muchas alegrías, y me siento orgulloso de serlo, sin menospreciar a nadie.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Ninguno de los dos. Madrid es para ambos tan sólo una excusa, un peldaño en sus ambiciones. Hace tiempo que Madrid no tiene gobernantes a su altura, enamorados de su ciudad.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?
Me gustan los bares de mi zona, porque me encanta conocer a la gente que me pone las cañas y entablar una relación con ellos, de manera que entres en el local y no haga falta ni siquiera pedir o indicar que quieres tomar, y que te reciban con una sonrisa, y tú se la devuelvas. Y siempre me ha gustado la zona de El Rastro un domingo soleado de abril o mayo.
No soy muy de restaurantes, la verdad, pero un cocido en La Bola... y ese bocatita de Calamares en cualquier bar del centro.....

10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
El Madrid de los Austrias. Tiene más historia con mayúsculas dentro que la mitad de las ciudades de Europa. Lástima que la gente no le tenga el respeto que se le debe. Sólo con nombrar los personajes que pudieron pasear por esas mismas calles se te caen los cojones al suelo. He dicho.

martes, 6 de octubre de 2009

A la fea se la desea

"Madrid es como una mujer no demasiado guapa, pero que no puedes vivir sin ella"
(Mingote)

Para gustos los colores, no hay duda.
Al menos este genial dibujante ha contribuido en poner más guapa a Madrid con los dibujos que ha ido diseminando por distintos puntos de la ciudad.

lunes, 5 de octubre de 2009

Un poco de autobombo

Aunque este blog no está para "venderme" yo sino para mostrar historias de todo tipo, en esta ocasión me animo a comentaros que este mes aparece publicada una de mis entradas, El Parque de la Fuente del Berro, en la revista cultural Yareah Magazine, nacida el 1 de noviembre de 2008.

Se trata de una revista (en español y en inglés) en la que colaboran con distintos tipos de textos autores de todo el mundo. Según declaran su objetivo es analizar "las relaciones entre la literatura contemporánea y sus raíces legendarias". Os dejo el enlace por si queréis echarle un vistazo (pincha aquí). En concreto mi entrada aparece en la página 34.

jueves, 1 de octubre de 2009

San Plácido: ¿convento o lupanar? (Parte III)

Si te perdiste la parte I pincha aquí
Y si también te perdiste la parte II pincha aquí

"Hoy veintitrés de diciembre

día de Santa Victoria
la hermana sor Margarita
trocó esta vida por otra.

Fue sepultada a las doce
con todas las ceremonias
que el cielo premie sus cuitas
con una paz más dichosa".

Esta tercera historia sobre San Plácido tiene como protagonista a Felipe IV, más conocido por sus múltiples líos de faldas que por sus dotes como gobernante. El monarca tenía como costumbre "pasarse por la piedra" a toda aquella mujer de la que se encaprichara, y debido a su posición lo normal era no encontrar ningún tipo de resistencia.

Uno de sus pocos reveses está relacionado con el convento de San Plácido. Allí acaba de ingresar una nueva novicia, Margarita de la Cruz, cuya deslumbrante belleza destaca, a pesar de lo poco favorecedores que son los hábitos con los que viste. En cuanto el Rey es sabedor de la belleza que atesora la monja decide acudir disfrazado al convento para comprobar la veracidad de los rumores.

La muchacha tras una breve charla con el rey, le insinúa que no está interesada en las proposiciones que éste le realiza. Sin embargo don Felipe le advierte que no va a desistir en su empeño y que esa misma noche será suya. Sabedora de lo difícil que es negarse a los deseos reales, la monja decide poner en conocimiento de la priora todo lo ocurrido. Esta desea contentar a la monja pero ve complicado darle un no al rey por lo que urde una estratagema para que todo pueda tener un final feliz.

Como ya se comentó en la primera parte, el convento había sido fundado por Jerónimo de Villanueva, que lo había edificado contiguo a su casa. En la casa de don Jerónimo se había construido un túnel que la comunicaba con la carbonera de las monjas. Será por este lugar por el que esa misma noche el Rey accede al convento con la idea de consumar relaciones con la monja.

Al llegar a la celda de Margarita el panorama no puede ser más desolador. En ella se encuentran todas las monjas del convento velando y dedicándole sus oraciones a la joven Margarita. Pálida como la muerte yace Margarita, con un crucifijo en sus manos, en un improvisado ataúd que está rodeado de grandes cirios por los cuatro costados.

Don Felipe al ver la escena pone pies en polvorosa y decide regresar a Palacio consternado por lo que acaba de presenciar. Después de meditar largo rato, llega a la conclusión de que la muerte de la monja es un castigo divino por su lascivia, y para compensar en parte el dolor causado decide recompensar a las monjas.

Como muestra de arrepentimiento el rey regaló al convento el famoso Cristo en la Cruz de Velázquez, del cual hoy sólo queda en el convento una copia ya que el original están el Museo del Prado después de que en su momento Godoy se llevara el orginal. Además donó un reloj cuyas campanas recordaban el tañido a muerte. Así, todas las noches, a cada hora, sonaba el toque a muerte, sonido que según la leyenda cesó misteriosamente el mismo día en el que realmente a Doña Margarita le llegó su hora .

Aquí finalizan las leyendas de San Plácido, que a día de hoy es un tranquilo convento en el que quince monjas, de avanzada edad, continúan con sus quehaceres afianzando su encuentro diario con Dios. Conste que todo lo que he contado aquí está hecho desde el máximo respeto ya que o bien es historia (parte I) y está perfectamente documentada, o bien es leyenda (partes II y III) pero tiene muchos visos de verosimilitud. Cada uno que crea lo que quiera. Ahí queda para que cada uno juzgue como crea conveniente.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El blog de las Olimpiadas

La entrada de hoy llega con las respuestas de volunt16 que desde su blog Madrid 2016 ha ido enseñándonos todos los pasos que se han ido siguiendo en el sueño de intentar lograr las Olimpiadas para la ciudad.

Aprovecho que el próximo miércoles dirán cuál ha sido finalmente la ciudad seleccionada para colgar sus respuestas, a pesar de que según él ya me ha dicho, "sea cual sea el resultado el próximo 2 de Octubre, y tras un año queriendo ser "Tablón de prensa" sin más, daré por finalizado mi apoyo y este lugar que tantas satisfaciones y oportunidades me ha brindado".

Como homenaje a volunt16 esta vez la entrada no va con fotos, sino con un vídeo promocional sobre la candidatura de Madrid 2016. Espero que el viernes se decida lo mejor para Madrid y los madrileños.

1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
De Madrid me seduce su gente, madrileños de todo el mundo.
Me hastían sus atascos.

2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?
Le faltan las Olimpiadas de 2016.
Le sobran los maleantes, los anodinos y "los aprovechaos".

3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?
Los edificios "altos" de la Gran Vía.
Antipático me resultan todos los graffittis.

4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
El metro y mi "burra" (moto)

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
El cielo de Madrid es único y universal.

6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
"Madrid, Madrid, Madrid. pedazo de la España en que nací".

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
"De las glorias deportivas" ... del Real Madrid.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Me da igual Aguirre, Gallardón o cualquiera que esté y haga cosas buenas por Madrid.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?
Para las cañas, Madrid entero ya que noy hay un solo rincón de Madrid en el que no venga bien tomarte una caña!
Restaurante....Paulino, en c/ Ponzano.

10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
El barrio en el que me crié, Chamberí.

martes, 29 de septiembre de 2009

San Plácido: ¿convento o lupanar? (Parte II)

Si te perdiste la primera parte, pincha aquí.
El Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, fue el hombre más poderoso de la época en España. A pesar de su ilimitado poder siempre vivió atemorizado por el miedo a perder los favores reales por lo que le gustaba rodearse de videntes y hechiceros. Igualmente confiaba todos sus secretos a Teresa Valle la protagonista de la primera parte.

Tanta era la confianza que tenía hacia la monja, que en su momento dejó perder en Flandes la plaza de Maastricht (1632) debido a una revelación divina que habia tenido Doña Teresa y en la que le aseguraba no debía temer ningún mal ya que contaba en esa empresa la ayuda divina por lo que no tenía que organizar la defensa. Desgraciadamente Guillermo de Orange atacó Maastricht y consiguió adueñarse de la decisiva plaza.

El Conde Duque de Olivares vio como su única hija legítima, la Marquesa de Elche falleció a temprana edad. Esta pérdida le hizo caer en una gran depresión y entonces para intentar sobreponerse decidió concebirun nuevo descendiente. Como después de intentarlo durante un buen tiempo no consiguió ningún resultado, decide ponerse en manos de la priora de San Plácido para ver si con su ayuda se consigue que su mujer pueda quedar en estado.

Desde un primer momento la priora le da muchas esperanzas ya que le anuncia que Dios, con su ayuda, le concederá muy pronto su deseo. Para ello asegura que se va a mantener treinta días en ayunas y con ello sus súplicas serán escuchadas. Todo esto ocurre cuando se destapan los sucesos de las endemoniadas y al Conde-Duque le salpica dicho proceso.

De hecho por medio de una de las iluminadas, Peregrino, uno de los demonios que habían poeído a las monjas, afirma que once de las monjas formarán un apostolado reformativo (no son doce ya que no quieren tener un Judas) con el que recorrerán el mundo acompañadas por un hijo de un gran ministro que aún no estaba engendrado y que iba a nacer gracias a su ayuda.

Pasado un tiempo vio que el deseado hijo no llegaba por lo que decidieron tomar otras medidas. Influenciado por su confesor, que achacaba su falta de descendencia a un castigo divino porque el matrimonio disfrutaba realizando el acto sexual, entre todos se decidió que lo mejor era que el matrimonio mantenuviera las relaciones en el coro de San Plácido, mientras las monjas rezaban, para así no tener oportunidad de gozar.

A pesar de lo esperpéntico de la situación el Conde-Duque no cnsiguió nada por lo que finalmente se dio por vencido. Años posteriores acabó reconociendo a su hijo ilegitimo Felipe Enríquez al cual tenia por padre el que entonces era el presidente de las Cortes Julian Valcárcel.

Estos encuentros sexuales en el coro le sirvieron a Quevedo para escribir estas estrofas en las que además de meter en el ajo a la pareja también introduce a dos nuevos participantes, el diablo y la priora.
"Empreñó a mi señora la condesa
el mismo diablo; mal pudiera otro,
que sólo yegua tal requierere potro
apacentado en la infernal dehesa.

El conde, en sus culpas, ya confiesa,
sintiéndose cargado el guillotro,
lo dice: "Hermana en tanto que despotro,

(Para rematar estos extraños sucesos de San Plácido, mañana contaré otra historia en la que aparece involucrado el mismísimo Felipe IV)

lunes, 28 de septiembre de 2009

San Plácido: ¿convento o lupanar? (Parte I)

"Hay en Madrid una iglesia,
que de San Plácido llaman,
y al lado un pobre convento
de muy mezquina fachada.

Allí dejadas del mundo,
cifrando en Dios su esperanza
dejó en un tiempo la corte
sus más elegantes damas"

Este romance cuenta el origen del convento de la Encarnación Benita, situado en la calle San Roque, y conocido como San Plácido. Fue fundado en 1623 por Jerónimo de Villanueva, mano derecha del Conde Duque de Olivares y Teresa Valle de la Cerda, mujer de noble linaje, supuesta ex-amante de Jerónimo, y priora del convento.

El convento tuvo el dudoso honor de estar en boca de los madrileños de la época debido a los desconcertantes sucesos que aquí sucedieron, estando involucrados en ellos las monjas que allí profesaban, el confesor, el Conde-Duque de Olivares y otros distinguidos nobles y hasta el mismísimo Felipe IV. Posesiones diabólicas, blasfemias, favores sexuales y todo tipo de actos sacrílegos eran aquí el pan nuestro de cada día.

La primera historia se conoce como las Iluminadas de San Plácido, y en ella tienen papel protagonista la priora Teresa, fray Francisco García Calderón, apuesto confesor que años atrás había sido condenado por sus ideas heréticas, y las monjas, fieles seguidoras de la regla de San Benito, conjunto de duras normas que incluían trabajo de sol a sol, largos tiempos de ayuno y régimen de clausura.

Todo comienza un 8 de septiembre de 1625 cuando una de las monjas, comienza a comportarse de forma extraña: sufre contorsiones, emite gritos desgarradores, blasfema, y arroja las reliquias contra las paredes. Todo indica que se encuentra poseída por el Diablo. Preocupada por esta conducta, la priora decide que le realicen a la monja un exorcismo, del cual se encarga fray Francisco. Pronto las malas lenguas señalan que no sólo no se ha curado, sino que poco a poco el resto de las monjas van sintiendo procesos similares hasta que 25 de ellas, incluida la priora, acaban también siendo poseídas. Sólo cinco se librarán del maligno.

El Santo Oficio toma cartas en el asunto e interroga, valiéndose en algunos casos de la tortura, a todos los involucrados hasta que el confesor confiesa y reconoce que ha mantenido relaciones pecaminosas con las monjas. A pesar de admitir únicamente el haber tenido tocamientos y haber comido de la boca de las monjas, incluida la priora, todos intuyen que esto no ha quedado ahí.

La Inquisición decreta que confesor y priora son culpables de prácticas heréticas y sacrílegas y de pertenrcer a la secta de los Iluminados. Son acusados de extender entre las monjas creencias contrarias al dogma de la Iglesia, como por ejemplo convencerlas de no ser pecado el tener tratos carnales siempre y cuando se hicieran con amor hacia Dios. Sobre las posesiones diabólicas se afirmaba que todo era una fabulación para intentar evitar ser castigadas por sus actos impuros.

Debido a su arrepentimiento el confesor se libra de la hoguera y es condenado a prisión perpetua. La priora, que sigue alegando haber estado bajo influjo del maligno, es recluida en un convento mientras que las demás monjas son desperdigadas por varios conventos con distintas penitencias. En 1638, ocho años después de la primera sentencia, doña Teresa recurre ante la Inquisición con un extenso alegato, documentado de forma extensa y precisa en la Biblioteca Nacional.

Ya fuera porque sus razones resultaron suficientemente convincentes, por las fuertes presiones políticas, llegadas desde muy arriba, o por buscar una forma de reparar el daño sufrido por la orden, lo cierto es que el Santo Oficio perdona a la priora y la absuelve de todos sus cargos. Con esta absolución queda la duda de qué fue lo que realmente ocurrió dentro de aquellos muros.

¿Fue el Diablo el organizador de tal desmadre, o simplemente el confesor con su cara bonita y sus dulces palabras, aprovechó algún momento de debilidad de las monjas para poder beneficiárselas? ¿Estrés por las duras condiciones de vida, posesión diabólica, herejía o furor uterino? La duda está servida.
(Esto no acaba aquí. Mañana continúo con otra historia de este convento en la que el protagonista es el Conde-Duque de Olivares. No faltéis ya que la historia tampoco tiene desperdicio).

domingo, 27 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

Las tres peores noches del oso y el madroño

Después de veinticino años haciendo guardia al inicio de la calle del Carmen, el pasado martes varios operarios del Ayuntamiento retiraron con alevosía (faltó la nocturnidad) la estatua del oso y el madroño de su actual emplazamiento. Enganchados con unos arneses fueron obligados a subir a un camión grúa, en el que comenzaron su particular odisea.

Ya acomodados, los dos inseparables amigos, preocupados por lo inusual de la situación, viajan alterados haciendo cábalas sobre lo que está pasando.

Oso: ¿Qué crees que van a hacer éstos?
Madroño: ¡Bah! Querrán hacernos un lavado de cara ahora que terminan las obras.
Oso: No sé, no lo acabo de ver. Espero que tengas razón, pero no me gusta nada.

Quince minutos después son depositados en los almacenes municipales de la Casa de Campo. Acostumbrados a estar acompañados por multitud de gente a cualquier hora del día se sienten extraños en este lugar silencioso, oscuro y sucio.

Madroño: ¿y si quieren cambiarnos de sitio?
Oso: Pudiera ser. Nunca me gustó Gallardón.
Madroño: ¿Y dónde te gustaría ir?
Oso: Quizás a un parque. Nos hemos merecido un descanso, estoy harto de tantas obras.
Madroño: El de Juan Carlos I estaría bien.

Oso: ¡Qué dices!, está muy lejos. Me sentiría extraño allí.
Madroño: ¿Y el de Berlín? ese tampoco está nada mal.
Oso: ¡Para qué nos van a llevar allí si ya hay un oso!
Madroño: Ya sé, nos llevan al Retiro. No hay sitio mejor para descansar.
Oso: Mira, ahí no estaríamos nada mal. Nos vendría bien.

Enfrasacados en sus cavilaciones las horas pasan, y también la primera noche, pero el ánimo sigue alto ilusionados con su nueva ubicación. Al caer la segunda noche, sabedores de la leyenda negra que se cierne sobre estos almacenes, el ánimo ya flaquea. Encima la compañía no puede ser más desesperanzadora, junto a ellos se agolpan cubiertos de polvo y porquería otras estatuas y monumentos que un día salieron de las calles, de forma provisional, y nunca más volvieron a ver la luz del sol.

Tras dos días sin dormir, la noche del jueves caen rendidos. Abrazados, más que nunca, deciden echar una cabezada pensando que quizás mañana al despertar todo habrá sido un mal sueño. El viernes llega y por primera vez afuera comienza a notarse movimiento. Cuando la puerta se abre, allí aparecen los mismos operarios que les levantaron de su pedestal. La esperanza se refleja en la cara del oso y en las hojas del madroño. Por fin esto se va a solucionar.

Poco después el camión que les transporta entra de nuevo en la Puerta del Sol. Acompañados de la rescatada Mariblanca, su vieja amiga, no se explican lo ocurrido. Han estado tres días recluidos en unos almacenes y sin tocarles un milímetro, de nuevo vuelven al mismo sitio. Sin embargo cuando el camión se detiene observan que lo hace unos metros más adelante de donde debería.

Asombrados comprueban cómo en el mismo lugar en el que les dejó su padre Antonio Navarrio hace años, al pisar Madrid por primera vez, les espera un nuevo pedestal, mucho más macizo que el anterior. La calle Alcalá suspira, ansiosa por lucir a sus antiguos huéspedes y al Tío Pepe se le ve echar alguna lágrima. Cuarenta y dos años después han vuelto.

Tras terminar las fotografías de rigor, los besamanos y todo el ceremoniaje político, Gallardón, su interminable séquito y los periodistas que les siguen abandonan el lugar. Es entonces cuando el oso y el madroño tras fundirse en un cálido abrazo deciden retomar su más famosa pose. Sólo un minuto después los turistas con sus cámaras de fotos y los viejos conocidos vuelven a citarse bajo la atenta mirada de uno de los símbolos de Madrid.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Desmontando el Madrid castizo

"En Madrid no queda nada que sea genuinamente madrileño: el cocido es árabe, el chotis viene de schottisch, de cuando los madrileños estaban en Mallorca,y Mallorca era inglés, el mantón es de Manila..."

Con esta frase el actor madrileño David Venancio Muro nos da otra visión de algunas de las costumbres madrileñas que creemos tan nuestras. Guste o no, la verdad es que razón en lo que dice no le falta. Vistas así las cosas, ¿qué tenemos que sí sea genuinamente nuestro? ¿Nos queda algo? Espero vuestras respuestas.