jueves, 13 de noviembre de 2008

El Palacio de Longoria y la SGAE

Este edificio, situado en el número 4 de la calle Fernando VI, es una de las principales muestras del arte modernista en Madrid. Fue construido en 1902 por José Grases Riera, compañero de estudios de Gaudí, por encargo del financiero Javier González Longoria. A pesar del empeño que puso en su construcción, el capricho le duró a Longoria poco tiempo ya que sólo diez años después vendió el Palacio por 500.000 pesetas. Desde entonces pasó a ser propiedad de la Compañía Dental Española, y más tarde de Construcciones Civiles, que en 1959 vendió el Palacio a la Sociedad General de Autores por cinco millones en 1950.

El edificio, situado en esquina, se separa de la calle dejando un pequeño paso entre una verja de hierro forjado y la fachada. Al observarlo parecería cómo si el arquitecto huyera deliberadamente de las formas rectas ya que en las dos plantas se observa la constante presencia de líneas curvas. La decoración está basada en motivos vegetales que destacan sobre todo en balcones y ventanas, asemejándose la fachada a un jardín. Rematando el edificio se observa un torreón circular.












La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) propietaria actual del edificio, es una entidad que gestiona el cobro y la distribución de los derechos de autor de los autores y vela por los intereses de los editores. Su origen data de 1899 cuando distintos escritores y compositores decidieron asociarse, hartos de los abusos que sufrían por medio de los intermediarios que gestionaban sus contratos.

Hoy uno de los principales quebraderos de cabeza de esta entidad es la piratería musical representada por el top manta, así como las descargas gratuitas de Internet. Recientemente han sido noticia por la implantación del cobro de un canon por la copia para uso privado del copista de una obra musical o audiovisual, extendido a todos los soportes usados para almacenar datos personales.

El gran poder adquirido por esta entidad le ha granjeado numerosos enemigos, y de hecho en la red se han lanzado distintas campañas en su contra. De hecho es común encontrar por la red la expresión «Siempre Ganamos Algunos Euros» para referirse a la SGAE. La consecuencia de todo ella ha sido que la SGAE ha demandado a varias webs por la publicación de contenidos que consideraban ofensivos para su imagen. La contraofensiva la puedes encontrar este mismo fin de semana, ya que para este sábado hay convocada una manifestación contra su monopolio y el comportamiento mafioso con el que se dice que actúan. La pugna continúa. ¿Quién tiene razón?

martes, 11 de noviembre de 2008

El duende de la Casa de Fieras

Soy un duende enamorado de un hada adolescente... Vivo eternamente sentado sobre esta jaula que antaño guardaba a un león. Tengo una flauta mágica que nadie escucha y un gorro verde y puntiagudo a juego con mi jubón y mis calzas. Mis ojillos chispeantes parecen no posarse sobre ningún sitio en concreto mientras que una sonrisa burlona permanece impávida en mi cara.

Mi nombre... ¡qué importa mi nombre!. No recuerdo cuando nací ni cuando llegué aquí. Hubo un tiempo en que no estaba tan solo. A mi alrededor había exóticos animales para los que yo actuaba cada noche y cada día atraía las mismas miradas curiosas que mi felino compañero. De ese tiempo ya casi no guardo recuerdo. Ahora solo estoy yo, permanente guardián de unas jaulas vacías. Pero desde hace un tiempo ya no soy el mismo, tengo un anhelo imposible: soy un duende enamorado de un hada. De todos es sabido que hadas y duendes son enemigos irreconciliables. Pero por más que intento explicarle que yo no soy así, ella no quiere escucharme.

Todas las mañanas la veo pasar. Camina despacio, casi siempre remoloneando con ojos soñolientos. Siempre va arrastrando un extraño objeto tras de sí, sus tesoros pienso yo. Y siempre parece aminorar el paso a mi altura y me mira de reojo. Estoy seguro de que me mira de reojo. Yo toco mi melodía para ella, sólo para ella y procuro dejar que vea mi sonrisa afable. Pero inmediatamente gira la cara y aprieta el paso hasta que desaparece tras el foso de los monos. Y aquí me quedo yo, sólo de nuevo, esperando que el día siguiente me traiga una nueva oportunidad de demostrarle mi amor incondicional.

La primera vez que la vi casi me caigo de lo alto de mi atalaya. No me podía explicar cómo esa pequeña hada me había hecho perder así la compostura. De repente estaba ahí parada contemplándome fijamente con sus ojos azules y su pelo claro y rizado. Se plantó delante de mí con su halo de dulzura y sin un atisbo del miedo que debería haberme demostrado. Creo que hasta casi me sonrió. Aunque intenté lanzarle mi mirada más maléfica, no pude.

De repente pareció perder el interés y siguió su camino. Me dejó con aquel desconcierto, que pronto se convirtió en un malestar extraño en mi pecho de piedra. Desde entonces, yo que soy amante de la noche por naturaleza, no veo el momento de que llegue el alba y con ella mi hada. Sin embargo, hasta ahora sólo he conseguido algunas miradas de reojo y su dolorosa indiferencia.

Cuanto más crece mi angustia por bajarme de mi altar, por tocarla y declararle mis locos sentimientos más parece ella rehuírme y más frías y distantes parecen sus miradas de soslayo. Desesperado, esta mañana he probado a sonreírle abiertamente. Lo único que he conseguido es que saliera corriendo. Estoy desolado, creo que no me quiere...

Paula llegó jadeante a la salida del Retiro. Se juró que a partir de ahora se levantaría más temprano. O eso o llegaría tarde a clase. Pero por mucho que acortara pasando por la Casa de Fieras no volvería a pasar delante de ese duende tan inquientante. Si hasta juraría que hoy la ha sonreído maliciosamente e incluso ha visto un brillo perverso en sus ojillos achinados.

Esta es otra historia de Sara, y en este caso está inspirada en el duende existente en una de las jaulas de la Casa de Fieras. Situada en el Retiro, este lugar fue el antecedente del actual Zoo de Madrid.

sábado, 8 de noviembre de 2008

La calle de la Cabeza

A pocos pasos de Tirso de Molina, en pleno Lavapiés, se encuentra esta calle que hace mucho tiempo pasó a la leyenda negra de Madrid. En una casa de esta calle vivían un avaro sacerdote, que tenía el dinero como castigo, junto a su codicioso criado. Una noche de 1603, el sacerdote sorprendió al criado mientras éste intentaba cambiar el dinero y las joyas de sitio (de la casa de un servidor de Dios al bolsillo de un hijo de Dios). Comenzó un forcejeo entre ambos, que terminó cuando el ladrón decidió que el sacerdote ya había disfrutado mucho de esta vida, por lo que decidió cortarle la cabeza.

El criado tras desvalijar la casa, abandonó la ciudad y puso rumbo a Lisboa, ciudad en la que con el paso del tiempo amasó una pequeña fortuna. Pasados los años regresó a Madrid convertido en todo un caballero. Ya en la capital, un día decidió comprar para comer una cabeza de cordero en una de las tiendas del Rastro. Cuando iba con ella en dirección a su casa, un alguacil decidió darle al alto. Parece ser que tras él, el malvado portagonista iba dejando un reguero de sangre que caía desde el paquete en el que llevaba envuelta la cabeza.

Preguntado por lo que llevaba allí, el criado explicó que llevaba una cabeza de cordero lista para comer. Cuando abrió el paquete para demostrarlo, alguacil y criado observaron incrédulos que lo que allí había no era la cabeza de ningún cordero sino la del cura asesinado. Sorprendido por lo engorroso de la situación, el criado intentó explicar lo inexplicable hasta que finalmente presionado por las fuerzas del orden decidió confesar su horrendo crimen.

Poco después el criado fue condenado a la horca, sentencia que se cumplió en la Plaza Mayor. Y según cuenta la leyenda, una vez cumplida la sentencia, el milagro se obró y la cabeza del sacerdote volvió a convertirse en cabeza de cordero. Impresionado por todo lo sucedido, Felipe III decidió que se colocara una cabeza de cordero en piedra frente a la casa del difunto cura. Tiempo después los vecinos solicitaron que se quitara de allí la cabeza ya que les recordaba el crimen por lo que ésta fue sustituida por la llamada capilla de la Cabeza, que posteriormente daría nombre a la calle.

Es curioso que cuando pasé hace poco para hacer las fotos de esta entrada, observé como en esa calle hay varios detalles que recuerdan toda aquella historia. Así, en una casa aparecen dibujos que representan distintas cabezas, e incluso en una señal de tráfico, al peatón le han cambiado su cabeza. Para rematar, ese mismo día me encontré en la calle Preciados al personaje que aparece al final de la entrada. Como se puede observar la cabeza también le ha desaparecido. Todo esto me hizo pensar que quizás el sacerdote se encuentre aún entre nosotros y con todas estas casualidades intenta recordarnos todo lo que le pasó. Yo por si acaso seguiré atento a las señales. Veré que tal le ha sentado que haya publicado esta entrada. Seguiré informando,... si me dejan.

jueves, 6 de noviembre de 2008

En México se piensa mucho en ti

Hace 38 años, tal día como hoy, moría a los 70 años Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara Rojas Canela y Aguirre del Pino. Vista la gran retahíla de nombres podría parecer que el fallecido fuera alguien de sangre real. ues no, bajo ese nombre tan rimbombante se esconde Agustín Lara, uno de los cantantes más populares de su tiempo.

El llamado "flaco de oro" fue un amante apasionado de las mujeres, el tabaco, el alcohol y la música, y uno de los artistas que más éxito tuvo en nuestra larga y dura posguerra. En unos años en los que no había muchos motivos para la alegría, este compositor alegró con sus canciones las vidas de muchos de nuestros padres y abuelos .

Eran tiempos en los que la mínima distracción que se tenía, llegaba a los hogares gracias a la radio. Así, aquellos que tenían el lujo de disponer de uno de esos aparatos, veían como sus vecinos se acercaban hasta sus casas para escuchar juntos las canciones con más éxito del momento. Por las ondas les llegaba la voz de este mexicano, que tuvo el detalle de dedicarle varias canciones a ciudades españolas como Toledo, Sevilla, Granada, además de Madrid. Ese amor por España le supuso que Franco le declarara en 1966 «Ciudadano honorífico de España».

En la calle Sombrerete, junto a las ruinas de las Escuelas Pías, y muy cerquita de la Corrala y de la Casa de la Vela, se encuentra desde 1975 una estatua en bronce que nos recuerda al artista. Acompañada muchos días por los enseres de alguno de los indigentes que vive por la zona, allí se encuentra Agustín Lara con su particular sobre un pedestal de granito en el que aparecen fragmentos del célebre chotis "Madrid, Madrid, Madrid, en México se piensa mucho en ti"

Cuando llegues a Madrid chulona mía
voy a hacerte emperatriz de Lavapies;
y alfombrarte con claveles la Gran Vía,
y a bañarte con vinillo de Jerez.

En Chicote, un agasajo postinero
con la crema de la intelectualidad
y la gracia de un piropo retrechero
más castizo que la calle de Alcalá.

Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací
por algo te hizo Dios
la cuna del requiebro y del chotis.

Madrid, Madrid, Madrid,
en México se piensa mucho en ti
por el sabor que tienen tus verbenas
por tantas cosas buenas
que soñamos desde aquí;
y vas a ver lo que es canela fina
y armar la tremolina
cuando llegues a Madrid.

martes, 4 de noviembre de 2008

Los titiriteros

Las verdaderas raíces del teatro de títeres no están muy claras, ya que países como Grecia, India y China se disputan su paternidad exponiendo distintas pruebas. En sus orígenes se trataba de un espectáculo altamente considerado, tanto es así que la gente que se dedicaba a esta profesión tenía tanto reconocimiento como los actores de teatro clásico. Desgraciadamente con el tiempo, los momentos de esplendor quedaron atrás y poco a poco fue perdiendo prestigio hasta que quedó convertido en un arte de los llamados menores.

Ese declive provocó que este teatro saliera de los circuitos convencionales y quedara como un arte de "segunda categoría". Así, hoy día los actores que se dedican a ello no gozan de la fama de los que se dedican a otras disciplinas, y por supuesto no consiguen los mismos ingresos económicos. Sin embargo sí disponen de algo que ni la fama ni el dinero pueden conseguir. Con un simple muñeco de gomaespuma son capaces de hacer reír y disfrutar a los niños (y a los no tan niños), y además logran que los más pequeños den rienda suelta a su imaginación.

Para ellos el títere representa una gran oportunidad para poder participar activamente en una representación. Así, acostumbrados a ser simples observadores cuando están frente a la televisión, van al cine o al teatro clasíco, aquí logran despertar su ilusión con un espectáculo en el que son los principales protagonistas ya que pueden interactuar.

Joan Manuel Serrat recogió en una de sus canciones la esencia de estos artistas, acostumbrados a viajar de pueblo con sus títeres buscando lo que no todo el mundo puede conseguir, la complicidad y la diversión de los niños. Aquel que quiera volver a su niñez tiene la opción de acudir al Retiro. Allí los sábados y domingos podrá rememorar su infancia.

De aldea en aldea
el viento lo lleva
siguiendo el sendero,
su patria es el mundo,
como un vagabundo
va el titiritero.

Viene de muy lejos,
cruzando los viejos
caminos de piedra.
Es de aquella raza
que de plaza en plaza,
nos canta su pena.

¡Allez hop!
¡Titiritero, allez hop!
de feria en feria.
Siempre risueño,
canta sus sueños
y sus miserias.

Vacía su alforja
de sueños que forja
en su andar tan largo.
Nos baja una estrella
que borra la huella
de un recuerdo amargo.

Canta su romanza
al son de una danza
híbrida y extraña,
para que el aldeano
le llene la mano
con lo poco que haya.

Y al caer la noche
en el viejo coche
guardará los chismes,
y tal como vino
sigue su camino
solitario y triste.

Y quizá mañana,
por esa ventana
que muestra el sendero
nos llegue su queja
mientras que se aleja
el titiritero.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Premios blogs 20 minutos - 2008

Al fin. Se acabó. Anoche a los doce se publicaron los resultados definitivos del concurso de blogs del periódico gratuito 20 minutos. Después de unas intensas semanas de votaciones la primera parte del concurso tocó a su fin. El ganador final de entre los blogs participantes es el blog Lápices para la paz. Ahora toca el ganador del jurado que será seleccionado de entre los cinco blogs más votados de cada una de las categorías.

En mi caso es la primera vez que me presentaba a un concurso de este tipo, dentro de la categoría de "Tu ciudad", y debo decir que la verdad es que me ha sorprendido bastante todo ese mundillo. Del concurso se pueden sacar dos lecturas: la positiva y la negativa. En el lado positivo se encuentra sin duda, la posibilidad de conocer un montón de foros de gran calidad, la mayoría de los cuales ni tan siquiera sabía que existiesen. Por otro lado he descubierto que como en todos los concursos aquí hay mucho amiguismo y mucho mamoneo.

Así, si quieres tener opciones para estar arriba dispones de tres opciones:
1.- Tener muchos amigos inscritos que ya conozcan tu trabajo y puedan ayudarte con sus votos.
2.- Entrar en el juego de itnercambios de votos: si tú me votas, y o te voto, aunque no haya leído tu blog ni tenga la más mínima idea de lo que va.
3.- Intentar hacer un peregrinaje por algunos de los más de 4500 blogs inscritos para darte a conocer al mayor número de gente posible.

Como la condición 1 no la cumplía, y con la 2 no estaba dispuesto a tragar, me he tenido que dedicar a promocionarme por distintos blogs. Finalizadas anoche las votaciones afortunadamente he terminado en una meritoria cuarta posición dentro de mi categoría por lo que he logrado pasar a la final. Ahora sólo queda dar las gracias a todos aquellos que me han votado, y seguir trabajando para corresponder a la confianza mostrada.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Estatuas humanas (IV)

Desde hace unos días la lluvia campa a sus anchas por Madrid. Aunque como se suele decir nunca llueve a gusto de todos, creo que en el fondo se sabe que es algo necesario, y más en esta ciudad en la que la polución vive con nosotros como si fuera una más de la familia.

Con la lluvia el paisaje de la ciudad se va alterando, ya que de repente las calles empiezan a poblarse de paraguas, chubasqueros, atascos de coches (más de los que normalmente hay), etc. Sin embargo hay otros cambios que muchos ni percibirán, y es que con la llegada del agua desaparecen de las calles muchos de los personajes que día tras día intentan sacarse unos cuartos para poder ir tirando.

Así, los manteros y los músicos callejeros se refugian, juntos pero no revueltos, en las estaciones de tren y metro. Los magos se retiran a practicar a casa los nuevos trucos con los que nos sorprenderán en cuanto el tiempo cambie. Hasta los chinos de los masajes han desertado. Ahora, en cuanto empieza la lluvia su función ya no es la de quitarte los dolores de encima, sino ponerse en las bocas de metro para intentar protegernos de la lluvia. Allí los verás con su voz melodiosa diciendo su inconfundible cantinela "Palaguas, palaguas".

Quizás a los que más echo de menos es a aquellos que trabajan de estatuas humanas. Se hace raro ir por Postas, Arenal o la Plaza Mayor sin encontrarte a alguno de ellos. Lógicamente estos días de frío y lluvia no invitan a estar parados durante horas sin mover un sólo músculo. Eso sin hablar de lo mal que se llevan la lluvia y el maquillaje que cubre a la mayoría de estos artistas.

Recientemente leí un artículo sobre ellos que me causó gran sorpresa. Parece ser que en algunas ciudades se está imponiendo el proxenetismo en este negocio. El rumor cuenta que desde hace un tiempo algunas estatuas alquilan trajes a otras exigiéndoles a cambio la mitad de sus ingresos diarios, es decir, en el fondo están actuando de forma similar a como lo hacen los chulos con las prostitutas. Uno trabaja la calle y el otro se lleva los beneficios por su cara bonita. Ver para creer. Espero que todo esto sea un bulo porque de lo contrario todo ese mundillo perdería bastante encanto.

Mientras tanto dejo aquí algunas de las muchas estatuas que siguen apareciendo por Madrid cuando el frío y la lluvia remiten. Como siempre hay para todos los gustos.

Entradas anteriores
Estatuas humanas (I)
Estatuas humanas (II)
Estatuas humanas (III): El hombre del viento