jueves, 4 de junio de 2009

Vamos a cambiar cromos al Rastro

Soy de los que piensa que cuando haces una mudanza, las cajas que no desembales en la primera semana, quedan cerradas para los restos. Hace unos días abrí una de esas cajas olvidadas, y al hacerlo descubrí con alegría uno de esos álbumes de cromos de cuando era pequeño.

Al ojearlo me vinieron a la memoria un montón de recuerdos de cuando era niño, y es que el coleccionar cromos de la liga de fútbol era una de mis mayores aficiones. Recuerdo que mi padre me compraba los sobres de cromos y los acumulaba en el armario de su habitación junto a sus cartones de tabaco "Rex".

Según me los daba, iba pegando en el álbum todas las novedades. Para ello me ayudaba del engrudo que me preparaba mi madre, que salía más económico que el pegamento Imedio de entonces. Con el palo de un helado lo untaba en el cromo y así éste ocupaba su espacio correspondiente. Tras pegar decenas de cromos el engrudo se dejaba notar, y el álbum quedaba como apelmazado y con un grosor considerable.

Después de unos cuantos sobres, y unas cuantas pesetas gastadas, la colección estaba casi al completo, pero nunca la terminabas del todo. Igual que había cromos que se repetían hasta la saciedad, había otros que nunca conseguías: eran los llamados últimos fichajes.

Comprabas más y más sobres, y con decepción veías que no valía la pena seguir ya que sólo conseguías que el cromo que lo tenías repetido 20 veces pasaras a tenerlo 30 ó 40: había llegado el momento de acudir al Rastro y comprobar si allí dabas con los cromos que se resistían. Acompañado de mi padre, y con la lista en la mano, allí te juntabas con otros chavales que como tú buscaban esos cromos imposibles, o simplemente acudían allí a hacer negocio.

Hoy todo sigue casi igual. Si pasas un domingo por la mañana por la parte baja del Rastro, verás como en la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, se arremolinan los compradores con sus listas y los vendedores con sus tacos de cromos:
" Me falta Sergio García del Betis. ¿Lo tienes?"
"Sí. Te lo cambio por cien cromos"
.

Junto a los críos, podrás ver como personas que hace tiempo que perdieron la inocencia, tienen en todo este mundillo su modo de sacarse unos euros, vendiéndote el cromo que te falta al precio que se acuerde:
"¿Tienes a Miguel de las Cuevas del Atleti?"
"Pásate en media hora que te lo busco. Son tres euros".

Lo único que ha cambiado es que ya el único producto estrella no son los cromos de fútbol. Aunque siguen teniendo mucha importancia, se han visto algo relegados por los nuevos cromos de Harry Potter, Pokémon y similares.

Espero que la tradición continúe, y dentro de unos años pueda pasarme con mis hijas por allí (la que ya está aquí, y la que viene de camino) y recordar por unos momentos toda aquella infancia que por suerte o desgracia ya quedó muy atrás.

miércoles, 3 de junio de 2009

El cielo de Madrid me da alas

Hoy es Carlos Osorio, responsable del blog Caminando por Madrid, el que responde a las diez preguntas de esta sección. Además de mostrarnos en su blog el día a día de Madrid, se trata de una persona polifacética con un amplio trabajo pictórico, así como literario. Como sería demasiado extenso el contaros aquí toda su obra, os invito a que le conozcáis pinchando este enlace.


1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
Me seduce la mezcla, la diversidad, el pueblo que hay dentro de la gran ciudad y la gran ciudad, sus parques, sus tabernas, la apertura mental de la gente.
Me hastía tanta autovía y tanto túnel, tantas prisas, tanta destrucción de la belleza de Madrid.


2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?
Le falta calma y sosiego, repensar la ciudad como lugar habitable.
Le sobra desarrollismo salvaje y especulación; velocidad y ruido.


3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?

Edificios: La Gran Vía y La Plaza Mayor.
Me sobra la torre de Valencia y de Colón o los edificios de los años 70 en el Centro histórico.

4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
El metro y el coche de san fernando.

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
El cielo de Madrid me da alas.

6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
Voy caminando por las calles de Madrid de Medina Azahara.

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
Como buen madrileño, nacido en Madrid y amante de mi ciudad, casi me decantaría por el BarÇa.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Los dos van en dirección contraria a mi idea de lo que debe ser la ciudad.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?
En el primer caso me quedo con Malasaña, Lavapiés, Huertas y La Latina.
En cuanto al restaurante, me quedo con Ordago (vasco).

10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
La almendra central. Me encantan las almendras.

Una vez más os invito a que me hagáis llegar vuestras respuestas a estas diez preguntas. Si te animas, podrás encontrar mi correo en el perfil. Saludos.

lunes, 1 de junio de 2009

Cuando íbamos a Madrid

La entrada de de hoy nos llega de la mano de Ignacio, el autor del blog Cerillas Garibaldi en el que nos muestra detalles personales de su día a día. Amante de la música, del scalextric y de las cometas, según sus propias palabras, en su vida gris intenta descubrir a otras personas grises que pasan inadvertidas por nuestro lado sin enterarnos.

De su mano podremos conocer mejor la historia de la llamada Ciudad Pegaso, creada en 1955 para alojar a los trabajadores de la Empresa Nacional de Autocamiones, encargados de la fabricación en serie del camión Pegaso Diesel Z 207.

Yo os voy a hablar de un Madrid distinto: de una isla que no pertenecía a la ciudad que tanto amamos.

Mi padre nació en la calle de la Cebada, en el mejor Madrid de todos. Pero la vida le llevó al extrarradio, la vida le arrastró a una curiosa barriada obrera: la Cuidad Pegaso.


Y allí me crié, lejos de Madrid, ajeno a Madrid. Los primeros años de Pegaso City vivieron ajemos a la capital, era propiedad privada, era una isla independiente en la que los guardas vigilaban para que no jugaras al fútbol en las praderas y la basura se recogía por medios ajenos al Consistorio. Hasta había una barrera de entrada para evitar la entrada a los madrileños.


La barriada obrera de Ciudad Pegaso fue concebida como un espacio residencial para que los trabajadores que tenían que desplazarse hasta la fábrica de la carretera de Barcelona, tuvieran la vida un poco más fácil.

Se diseñaron unos chalets adosados, por arriba y por el lado, de cuatro en cuatro, pero pronto esas idílicas casas se quedaron pequeñas y hubo que proyectar, rápido y mal, pisos para albergar al crecimiento productivo de una fábrica que de tanto éxito, tenía la muerte prescrita.

Además, a alguien se le ocurrió que había que acoger a los ingenieros que habían accedido a trabajar tan lejos de la civilización, y se construyeron nueve chalets de lujo; eso sí, no se podían mezclar las clases y se aislaron con un vía de tren a modo de foso medieval.

Confluyeron en el poblado, las tres castas de nuestra sociedad capitalista: la clase alta en sus chalets individuales con grandes jardines, la clase media en adosados adelantados a su tiempo (hablo de los años 50) y la clase obrera en sus pisos convencionales.

Igualmente, para el ocio de la plantilla y sus familias se construyeron sendas instalaciones: un Club Residencia al más puro estilo Nouvelle Vague aristócrata, para que los mandos pudieran esparcirse con sus familias y los “solteros” tuvieran una residencia acorde a sus pretensiones sin gastarse un duro y, por otro lado, justo enfrente, una piscina popular para que el socorrista sufriera el continuo estrés de cientos de chavales disfrutando del bienestar impuesto.

Con el tiempo, Pegaso se integró en los servicios municipales, se quitó la barrera, y en las elecciones democráticas el PCE arrasaba, con dos votos falangistas, un puñado de ellos a la Alianza Popular y escasísimos votos al PSOE.

Y si el PCE arrasaba, la heroína le ganaba la partida, enganchado a una juventud que no llegó a conocer el No Future del Punk, que se quedó entre unos pocos hermanos mayores hippies y los que se aferraron a la revolución política que vivió nuestra sociedad.

Luego llegó la explosión punkie, la nueva ola, el rock de barrio y el heavy metal y cada uno tiró para un lado, al Marquee o al Canciller, al parque o al garaje, al bar o al ateneo, a Canillejas o a la Alameda…

… cada uno se montó su vida, dejó a sus padres que envejecieran en la barriada y nos lanzamos al mundo, con nuestra impronta de Pegaso, de ricos, pocos, y de humildes, muchos, pero todos de Pegaso. No conozco a nadie que haya renegado de ese barrio y que, desde sus atalayas burguesas, no dejé de ir hoy en día a la peluquería de caballeros a cortarse el pelo y preguntar por su gente.

Podría contar mil y dos mil historias de Ciudad Pegaso, podría adornar cada párrafo con mil o dos mil detalles, sería escribir mi vida en un Blog, pero no quiero tergiversar la vida inmensa que nos dio esa mal (¿o bien?) diseñada barriada.

Sólo una obligada por el título del post, cuando salíamos del barrio para ir a Ciudad Lineal o a la Avenida de América, en casa decíamos: nos vamos a Madrid, porque a pesar de ser madrileños como el que más, nosotros nos considerábamos de Pegaso antes que madrileños, “El Continente Aislado”.
Sólo sé que fui muy feliz.

domingo, 31 de mayo de 2009

viernes, 29 de mayo de 2009

¿Somos sucios los madrileños?

En esta entrada tenía previsto colgar únicamente una carta que había leído en el ADN, uno de los periódicos gratuitos que se reparten por Madrid. Sin embargo, al hacer las fotos para acompañar la carta, me surgió una situación que describo más abajo y que me sirve como perfecto acompañamiento a dicha carta.

El civismo de los madrileños
José García Antúnez (30 - abril - 2009)
A estas alturas de mi vida ya debería estar acostumbrado a ver ciertas situaciones típicas de un paseo por la capital. Ver tirar envoltorios fuera de las papeleras, echar las cáscaras de las pipas al suelo o, simplemente, observar como las aceras están generosamente repletas de escupitajos es, tristemente, el día a día de un transeúnte madrileño. Pero lo que ya no llego a asimilar, a pesar de verlo de forma regular, es el orinar en pleno centro.

Y no digo la típica escena del joven que sale de fiesta y evacúa en el lugar que puede. Me estoy refiriendo a adultos trajeados que hacen sus necesidades en plena calle de la Montera. Parece que el bajarse la cremallera no es un inconveniente para algunos, convirtiendo las vías públicas en improvisados baños. Y es entonces cuando me pregunto si los madrileños estamos perdiendo el poco civismo que, al parecer, alguna vez tuvimos. A veces pienso que no estaría mal empleado decir que Madrid huele a orina, en vez de a ajo.

La cuarta y la quinta foto están hechas en la calle Fuencarral. Tras hacer la primera, y disponerme a hacer la segunda, una mujer de unos cincuenta años me coge del brazo y dice:

- ¿Oiga, por qué ha hecho una foto en el 27?
- ¿Por? ¿Vive usted ahí?

- Pues sí. Vivo ahí.
- La he hecho por lo sucio que estaba. Estoy haciendo fotos en las que se vea toda la suciedad que hay por las calles. Mire ahora iba ahora iba a hacerle una foto a esta papelera.

- ¿Es del Ayuntamiento?
- No.
- ¿Entonces?
- Es que tengo un blog y voy a poner lo sucias que están algunas calles.
- Ya.

- Mire, le enseño la foto, y si ha salido usted la borro y ya está.
- No, no, si no me importa

Como la mujer no se mueve, busco en el móvil la última foto que he hecho y se la enseño.

- Ve, no ha salido
- No, si me da igual si he salido o no. Lo que tiene que hacer usted es poner en el "bló" ese, lo sucia que está esta calle. Más vale que los del Ayuntamiento, en vez de dar tanto la murga con lo del reciclaje, se dedicaran a multar a todos los guarros que están dejando así el barrio.
- Pues sí, está bastante mal todo.

- Y si no, mándeles las fotos y les dice que a ver si hacen algo, que es una vergüenza como está el barrio. ¡Que ya está bien!
- De acuerdo señora.

- Venga, hasta luego.
- Hasta la próxima.

Debo reconocer que entre las obras de peatonalización, las "firmitas" de los grafiteros, los carteles publicitarios y la basura acumulada fuera de los lugares de recogida, la calle Fuencarral deja bastante que desear. Tal y como le dije a la señora, dejo aquí constancia de su queja por si acaso alguien del Ayuntamiento entra por aquí de rebote.

Es lo que tiene el ir haciendo fotos por la calle.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Los madrileños no saben usar el paraguas

En la entrada de hoy responde Matritensis a las diez preguntas de esta nueva sección (Madrid en diez respuestas). El es el autor del completísimo Es Madrid no Madriz, uno de los blogs que sin duda es referencia para todos los que amamos esta ciudad, y que desde ya os invito a visitar a todos aquellos que aún no lo conozcáis.

Según sus propias palabras: "Es Madrid no Madriz se lo dedico a Madrid, ciudad en la que nací, y que amo y odio, casi a partes iguales. Con él intento poner mi granito de arena para que deje de ser la gran desconocida que es para muchos, incluso para los propios madrileños".

1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
Me seduce la evolución de Madrid, lo rápido que cambia todo sin cambiar nada de lo esencial.
Lo que me hastía no es la ciudad, son sus habitantes los días de lluvia, pocos madrileños saben usar un paraguas, la mayoría los usan para no mojarse y para sacar ojos ajenos. También me hastía que la gente no camine por su derecha, ¡siempre hay que caminar por la derecha! El tener que ir esquivando a la gente es algo que me molesta mucho y sólo lo he visto aquí en Madrid.


2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?
A Madrid casi no le falta de nada, le falta a los madrileños, y es que quieran un poco más a su ciudad.
Lo que le sobra es tráfico y la franquicia Café & Té.


3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?
Me gusta mucho la estación de Atocha, el Templo de Debod y el Palacio de Cristal del Retiro.
Tengo mucha antipatía al monumento a la Constitución es realmente feo, también al monumento de los Jardines del Descubrimiento, son unas moles inmensas y horrorosas, desde que tengo uso de razón las detesto.

4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
El metro es rápido, cómodo, barato y llega a todos los lados.

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
Luminoso, es uno de los cielos más luminosos que he visto.

6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
Si es ponerle una banda sonora sería la Musica Notturna delle Strade di Madrid de Boccherini. Si hay que pensar en un estilo de música, iría por zonas, jazz para la Gran Vía, ska para Vallecas, clásica en los Austrias, flamenco en Ventas…

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
No soy futbolero, siempre voy con cualquier equipo de fútbol que sea madrileño pero, por simpatía, si me tengo que quedar con uno de los dos, me quedo en el Real Madrid, el otro da muchos disgustos.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Los dos tienen grandes responsabilidades y tienen sus aciertos y fracasos, más que quedarme con uno de ellos, si yo tuviese una empresa y se presentan los dos con su CV para solicitarme un trabajo, creo que no tendría duda: a Esperanza le daría un puesto de directivo de gran responsabilidad, a Gallardón le contrataría para atención al cliente.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?

Me gusta ir de cañas y tapas por las Cavas, Lavapiés y la zona de los Austrias.
Hay varios restaurantes que me gustan pero, mi preferido no está en la ciudad, está en la sierra, se llama El Arco y se encuentra en Villavieja de Lozoya. No es un restaurante de comida madrileña, son platos de temporada con mucha influencia vasca.


10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
La zona que se encuentra entre Retiro y Paseo del Prado, es una zona tranquila y elegante, siempre que querido vivir allí.

Si queréis ver vuestras respuestas publicadas aquí, os animo a que me las mandéis a mi correo electrónico (ver perfil). Allí las espero. Saludos.

lunes, 25 de mayo de 2009

Detrás de cada persona hay una historia

La entrada de hoy es obra de María Castro, compañera de trabajo desde hace mucho tiempo, y futura escritora. A María sólo le falta un pequeño empujoncito para que se lo crea y se anime de una vez por todas a mostrar lo mucho y bien que escribe, por eso desde aquí va mi pequeña ayuda.

La historia, que nos presenta a ritmo de tango, es su particular visión de una entrada que publiqué hace pocos días. Acompañada de varios fragmentos de las míticas canciones Cambalache, Cafetín de Buenos Aires, Muñeca Brava, Milonga que peina canas, y Mi Buenos Aires querido, así imagina ella la vida de esa mujer que casi a diario vemos cuando llegamos al trabajo; aunque podria ser la historia de cualquiera de los que malviven en la calle.

Si cada uno tiene su historia, esta es la mía.

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé;
en el quinientos seis
y en el dos mil también;


Yo no soy como el resto, no me siento anarquista, no reivindico derechos, no maldigo mi suerte.

el que no llora, no mama,

¡Uy! un eurito. Un cartón de tinto. Bebo, porque aquí fuera hace mucho frío, pero yo no acabé aquí por eso

Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño
nací a las penas, bebí mis años...
y me entregué sin luchar.

Verdaderamente quiero hacer lo que me da la gana. No nací para ser ama de casa, ni para estudiar, ni para currar de 9-3, ni tan siquiera para buscar trabajo. Es fácil echar la culpa a la familia o a la sociedad. No tuve buena suerte en la vida, aunque suerte, a secas, sí que tuve. Por ejemplo, el día que me encontré un walkman metido en una mochila. La mochila me vino de perlas, pero el walkman me cambió la vida.

Che, madam, que parlas en francés
y tiras el dinero a dos manos,
que cenás con champan bien frappé
y en el tango enredas tu ilusión.

No sé, de mi anterior vida ni me acuerdo, fue una etapa.

pensando en tiempos remotos
con muchos boletos rotos,
tendremos que ver si hay Dios.

Sé que no era feliz. Pero ahora sí; antes no reía, ahora no paro, ahora todo el día me estoy riendo. Llevo toda la vida escuchando tangos. Hay gente que dice que los tangos están cubiertos de tristeza, pero yo me desternillo con ellos. ¡Uy, qué cosas me dices!

mas cuando llegue la hora de dar el último abrazo
me iré pensando en "Payaso", para morirme feliz

Mi Arenal, mi calle. Aquí nunca te aburres.

maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés,

Vivir aquí tiene muchas ventajas: no te pierdes nada, ves un montón de famosos, es una zona supersegura porque está plagada de policías y agentes.

se van las penas del corazón.

Apenas tráfico, y más cuando por fin Gallardón decida peatonalizarla por completo. Quizá si me hubieran dicho otra zona…qué sé yo, a lo mejor me lo hubiera pensado, pero Arenal…. A la izquierda el carnavalesco Sol, con sus manifestaciones; a la derecha Ópera y sus maravillosos conciertos, que mola más dentro que fuera, porque te dejan comer el bocadillo. De frente la Plaza Mayor, donde viven la mayor parte de mis amigos (no necesito coche para ir a verlos a Villanueva de la Cañada o a Torrejón de Ardoz, otra ventaja). Mis amigos están en la calle, esa es su manera de invitarme a su casa. Si yo tuviera casa no podrían ser mis amigos, jamás podría venir a visitarme. ¿Te lo imaginas?

Qué falta de respeto,
que atropello a la razón;
cualquiera es un señor,

No recuerdo cómo me llamo, tan sólo cómo me llaman: la argentinita. Ahora lo entiendes, ¿verdad? Todos creen que espero que regrese mi amor, un tanguero oleoso y de boca perlada. Después de tanto tiempo me cuesta discernir la verdad. Pudo ser el marido que nunca tuve, el amante goloso o un compañero de cartones y vino. Quizá en el fondo nunca existió, o quizá les puse a todos la cara del amor y de los sueños.

todo a media luz...
¡Qué brujo es el amor!
A media luz los besos,
a media luz los dos...

Y todo a media luz,
crepúsculo interior...
Que suave terciopelo,
la media luz de amor...

domingo, 24 de mayo de 2009

Pensamientos filosóficos

La foto ha sido tomada en la calle Cuchilleros.
"La cabeza es redonda para que el pensamiento pueda cambiar de dirección"

viernes, 22 de mayo de 2009

Olvido, risas y música en Arenal

Llevo viéndola poco tiempo. A pesar de la mugre, que de pies a cabeza la cubre, se ve que es joven, demasiado joven. Se sitúa en la calle Arenal, muy cerca de Opera, junto a la puerta de uno de esos comercios que abren tantas horas como ella pasa allí, las veinticuatro del día.

La encontrarás sentada junto a unas bolsas en las que almacena todo aquello que la vida aún no le ha podido quitar. La acompaña un recipiente metálico, que contiene la estampita de un santo, con el que te recuerda que puedes echarle alguna moneda si tu corazón, o tu conciencia, así te lo indica. Junto a ella un trozo de cartón reza: "Una alluda para comer".

Su larga espera la ameniza con unos cascos en los que escucha música, noticias o vete a saber el qué. A veces pienso que quizás ni tengan pilas. Es curioso, pero casi siempre que paso está riendo. Ríe y ríe sin parar. No es una risa escandalosa, pero no sé por qué me llama la atención y me hace preguntarme qué le hará reír.

Normalmente pasamos junto a estas personas que viven en la calle sin hacerles ni puñetero caso y sin pensar que el presente es traicionero y en cualquier momento te la juega. Hace poco leí que la vida de cada persona se sujeta en una serie de pilares (cada uno tiene los suyos) y de ellos depende tu estabilidad emocional. Hay casos en los que uno o varios de esos pilares se vienen abajo y ahí asoma amenazante la posibilidad de terminar nuestros días como ellos.

Está claro que la mayoría de la gente que está en la calle no nació ya pobre. Detrás de cada persona hay una historia, y en muchos casos no hay uno, sino muchos pilares rotos. Posiblemente hace poco tiempo fuera ella la que mirara con desgana o desprecio a los que estaban en el otro lado, hasta que un día todo se torció. Es algo a tener en cuenta, ya que quizás mañana seamos nosotros los que estaremos escuchando música, rodeados de miseria, mientras que los demás nos ignoran.

¿Ella lo sabe? Quizás ríe por eso.

miércoles, 20 de mayo de 2009

De Madrid, como del cerdo, seduce casi todo

Hoy comienzo a publicar las respuestas a las diez preguntas que os realizaba cuando este blog llegó a las 200 entradas; y es Juan Antonio, el encargado de estrenar esta sección ya que fue el primero que me las envió.

1. ¿Qué te seduce y qué te hastía de Madrid?
De mi Madrid como del cerdo, seduce casi todo, pero principalmente la zona de los Austrias.
Lo que me aburre es su tráfico desmesurado.

2. ¿Qué le falta y qué le sobra a Madrid?
Le falta, por haber perdido, aquella unión entre las gentes, el tomar la fresca, las kermeses y un poquito su casticismo.
Lo que le sobra es gente.

3. ¿Qué edificio, monumento, escultura es el que más te gusta de Madrid? ¿Hay alguno al que le tengas especial antipatía?
Me quedo con el Palacio Real.
No me gusta la Almudena.

4. ¿Qué medio de transporte utilizas para moverte por Madrid?
Por supuesto autobús, y metro, sin comparación con ninguno del mundo.

5. ¿Cómo definirías el cielo de Madrid?
Tiene sus días como su gente, días limpios azules y grises invernales.

6. ¿Cuál es la canción que para ti describe mejor esta ciudad?
Tres: Madrid, Madrid, Pongamos que hablo de Madrid y la Puerta de Alcalá.

7. ¿Madrid, Atleti o ninguno de los dos?
Sin duda mi Real Madrid.

8. ¿Gallardón, Aguirre o ninguno de los dos?
Aguirre, la cólera de Dios.

9. ¿Cuál es tu zona favorita para ir de cañas o vinos?. ¿Cuál es tu restaurante favorito?
Para ir de cañas la zona de Huertas.
Restaurantes ¡pufff!, cada uno es para un momento, no sabría decirte.

10. ¿Cuál es tu barrio favorito de Madrid?
Tanto Malasaña como Palacio.

Cada miércoles iré publicando las respuestas que me vayan llegando. No es necesario tener ningún blog para poder participar (un ejemplo es Juan Antonio), así que si tenéis ganas y os animáis, podéis hacerme llegar vuestras respuestas a mi correo electrónico (ver perfil) para que después aparezcan aqui. Saludos.