jueves, 19 de abril de 2012

Casi un pájaro


Siempre le fascinó ver volar a los pájaros, por eso cada diciembre escribía la misma carta: “Queridos Reyes Magos, deseo tener alas”. Pero o no le entendían o no querían escucharle, y los años pasaron, los Reyes no volvieron y su sueño se esfumó. Ayer al levantarse se sintió extraño. Al tocarse la espalda notó algo suave y descubrió dos hermosas alas. Agitó los brazos y se movieron. Subió a la azotea, volvió a batirlas, se asomó al vacío y dio media vuelta. Ya sabía qué se sentía al tener alas; la sensación de volar quedaría para otra ocasión.  


P.D. La foto está tomada en la antigua fábrica de cervezas "El Águila"

2 comentarios:

  1. Brillante...como todos tus relatos Miguel. Un abazo

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  2. O sea que después de conseguir alas, le dió miedo volar. ¡Pues vaya!

    Besitos

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