Las fotos que cuelgo en este blog son sólo una excusa para mostrar todos aquellos lugares y personajes que por un motivo u otro más me atraen de esta ciudad caótica llamada Madrid. Si quieres seguir leyendo mis historias puedes hacerlo aquí: http://en99palabras.blogspot.com.es/
jueves, 20 de diciembre de 2012
"Auro argento aere flando feriundo"
miércoles, 25 de julio de 2012
Coronados de sabiduría en la Biblioteca Nacional
miércoles, 22 de febrero de 2012
El hotel más antiguo de Madrid
martes, 24 de mayo de 2011
Una fábrica de cervezas construida sobre un cementerio
¿Recuerdas haberte bebido en alguna ocasión una cerveza de determinada marca y haberle notado un sabor extraño? Es posible que te haya pasado, quizás no, pero espero que la siguiente historia no te haga imaginar cosas extrañas la próxima vez que bebas determinada marca de cerveza. Ahí va la historia:Tras la orden de José Bonaparte de comenzar a enterrar fuera de las iglesias se procede a la construcción de los dos primeros cementerios de Madrid. Poco después diversas Archicofradías y Sacramentales se animan a construir sus propios cementerios con la intención de enterrar allí a sus afiliados.
En 1818 se autoriza la construcción de un cementerio a la Sacramental de San Nicolás. Un año más tarde la Sacramental de San Salvador compra unos terrenos para su cementerio junto al de la Archicofradía Sacramental del Hospital de la Pasión. Finalmente se construyó un cementerio conjunto, compuesto de dos patios, entre 1818 y 1919. Así en el año 1825 se procede a la inauguración oficial del Cementerio de la Sacramental de San Salvador, San Nicolás y del Hospital de la Pasión, conocido como de San Nicolás.
La primera persona que descansó allí fue Jacinto Sánchez Brizuela, fundador de la Sacramental, fallecido en 1675. Allí también descansaron Calderón de la Barca, Espronceda, Larra, Agustín Argüelles, Martínez de la Rosa...
Estuvo situado en torno a las calles Méndez Álvaro, Áncora y Canarias, y posteriormente, en 1839, fue ampliado llegando hasta la actual calle de Bustamante. En él se encontraba el "Monumento de la Libertad", hoy ubicado en el patio del Panteón de Hombres Ilustres, erigido en 1857 y que contenía los restos entre otros de Muñoz Torrero, Mendizabal y Calatrava.
El Cementerio fue clausurado el 1 de septiembre de 1884 y demolido en 1912. En buena parte de su solar se erigió la actual fábrica de Cervezas El Aguila, construida entre 1914 y 1925, que estuvo operativa hasta hace relativamente poco y que hoy se ha convertido en el Archivo y Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid, conocido también como Leguidú en honor a su propulsor, el anterior presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina.
miércoles, 5 de mayo de 2010
La casa de bambú
En unos años en los que la llamada crisis del ladrillo continúa vigente, viene bien encontrar nuevas ideas en lo que se refiere al mundo inmobiliario. Una de estas novedades es la llamada "Casa de Bambú”, situada en el Ensanche de Carabanchel (metro La Peseta), que representa uno de los modelos de arquitectura vanguardista existente hoy día en Madrid.El edificio, recubierto por completo de bambú, está diseñado por el estudio de arquitectura FOA (Foreign Office Architects), y según sus autores su diseño permite que el edificio disponga de un colchón térmico, acústico y visual que logra protegerlo de las adversidades climatológicas.
Son en total 88 viviendas protegidas, promovidas por la Empresa Municipal de la Vivienda. En su interior, con el fin de obtener una buena ventilación de la casa, todas las viviendas tienen fachada a los dos lados del bloque, motivo por el cual se caracterizan por su estrechez.Desconozco que es lo que pensarán las personas que realmente viven allí, pero su diseño ya le ha permitido obtener distintos premios, e incluso ha sido uno de los dos edificios seleccionados para representar a Madrid en la Expo Internacional que se celebra actualmente en Shanghái.

martes, 1 de diciembre de 2009
Homeopatía, ¿ciencia o fraude?
Pseudociencia, medicina alternativa, fraude,... distintas son las definiciones que la homeopatía ha recibido a lo largo de los años. Defendida por unos y atacada por muchos otros, esta técnica surgió en el siglo XIX como sistema alternativo a la medicina tradicional, siendo su máximo impulsor el médico Samuel Hahnemann.La homeopatía utiliza remedios carentes de componentes químicamente activos, y sostiene que los mismos síntomas que provocan una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica. Es el principio similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’). Los síntomas de una enfermedad son propios de cada persona por lo que no hay cuadros específicos de esa enfermedad. Al ser los síntomas únicos en cada enfermo, la aplicación del tratamiento también será única para cada uno de ellos.
A España llegó hacia 1831, aunque no se autorizó hasta quince años más tarde cuando una Real Orden permitió su práctica a la Sociedad Hahnemanniana Matritense que comenzó con sus técnicas a partir de 1848 en el número 25 de la calle Caballero de Gracia. Pronto se les quedó pequeño este lugar por lo que decidieron construir un hospital nuevo en la calle de la Habana, hoy de Eloy Gonzalo, junto al metro de Quevedo.
Bajo la advocación de San José, la Sociedad Hahnemanniana inauguró en 1878 el nuevo hospital y es a partir de entonces cuando vivió su época de esplendor. El declive llega con la Guerra Civil ya que durante la contienda el edificio fue utilizado como hospital de sangre y como comedor para ciudadanos sin recursos. Al finalizar la guerra se alojó en el edificio una bandera de la Falange Española e incluso una unidad de la Guardia Mora. En mayo de 1939 cuando se retomó la actividad, pero ante la alarmante falta de medios se decidió centrar la atención a los enfermos y dejar de lado la formación e investigación. La falta de ayudas también hizo mella en el edificio que poco a poco fue deteriorándose hasta el punto de que al final tuvo que derribarse la parte dedicada a consultorio. Sólo se realizaban algunas actividades en las zonas mejor conservadas pero en 1980 las condiciones de trabajo ya eran ínfimas por lo que se decidió dar cerrojazo a la actividad.
Durante años aquello fue un conjunto de ruinas que servía como cobijo a los gatos de la zona, y su desvencijado aspecto era capaz de inspirar cierta sensación de desasosiego a los vecinos de la zona. La suerte le sonríe a este edficio cuando en 1997 la Comunidad de Madrid lo declara Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Años después comenzó su remodelación, para conseguir que la función docente y médica retornara, se finalizaron las obras el año pasado y recientemente reabrió sus puertas.
¿Pseudociencia, medicina alternativa, fraude,...? Cada uno tendrá su opinión, y mucho tendrá que ver en ella su propia experiencia personal. Si tú conoces más sobre esta técnica deja aquí la tuya.
lunes, 7 de septiembre de 2009
El enchufe de Colón
Situadas en la Plaza de Colón se encuentran dos torres que con sus 102 metros de altura y sus más de veinte plantas, tienen el honor de ser unos de los edificios más altos de la capital. A pesar de ser una de las obras más criticadas de la ciudad por su curiosa estética, en su momento fueron uno de los edificios de más avanzada tecnología en lo que se refiere a su método de construcción.Construidas por Antonio Lamela, las Torres de Colón son conocidas prácticamente todo el mundo debido al famoso enchufe que las remata. Lo que ya no todo el mundo conoce es que la curiosa estructura suspendida que estos edificios poseen.
Para construirlas se colocaron unos enormes cimientos de hormigón sobre los que se plantaron dos grandes pilares unidos en lo alto por una plataforma superior. Precisamente esa plataforma actúa de base para las torres, ya que por raro que parezca a partir de ella se construyeron las torres, es decir, en este caso se empezó la casa por el tejado y se fue de abajo a arriba.
Hubo que edificar así ya que los pilares necesarios para soportar la altura de las torres impedían construir en el sótano el garaje que exigían las ordenanzas municipales. Tanto es así que las obras se paralizaron durante varios años y su inauguración no se produjo hasta 1976.En aquel momento su aspecto no era como el de hoy ya que entonces las torres no tenían lsu actual fachada de cristal, ni tampo ese gran enchufe verde que las corona y las caracteriza. Tanto la fachada como el enchufe se añadieron en 1989 intentando así darle un otque más moderno al edificio, algo que es más que discutible.

miércoles, 25 de febrero de 2009
La Colonia de la Prensa
Un doce de enero de 1913 Alfonso XIII colocaba la primera piedra de lo que por entonces constituía en España la primera ciudad de los periodistas. Pionera en lo que se refiere a construcciones basadas en régimen de cooperativas, esta colonia debe su origen a la necesidad de urbanizar los terrenos existentes entre los dos Carabancheles, el Alto y el Bajo.
En aquellos años Carabanchel era un pueblo que aún no se había anexionado a Madrid (lo hizo en abril de 1948), y servía como zona de descanso para todas aquellas familias acomodadas que estaban saturadas del bullicio de la capital y necesitaban cambiar de aires. Construida por el arquitecto López Blanco, a iniciativa de un grupo de periodistas autodenominado "Los cincuenta", la Colonia estaba formada por chalés con jardín con un toque modernista, construidos cada uno de ellos a gusto de los propietarios.
A nuestros días sólo han llegado algunas de estas edificaciones, y así entre las calles Época, El Siglo Futuro y Diario la Nación, tres periódicos de entonces, aún puedes descubrir numerosos detalles que te permiten hacerte una idea de como fue este lugar en sus momentos de esplendor. De todos ellos sobresale el arco de la puerta de entrada a la Colonia. Allí entre dos construcciones similares a las garitas de los cuarteles, una vistosa marquesina nos indica el nombre de la Colonia.
El que no haya llegada de forma íntegra a nuestros días se debe principalmente a que Carabanchel durante la Guerra Civil fue uno de los frentes más activos, por lo que las bombas y obuses hicieron mella en muchas de las edificaciones existentes.
A esto hay que sumarle que durante las décadas de los cincuenta y sesenta, la capital experimentó un gran crecimiento poblacional lo que provocó que se derribaran algunas de los chalés que a duras penas sobrevivían, y se construyeran en esos terrenos los tradicionales, y menos vistosos, bloques de viviendas.
Aunque en la década de los ochenta se rehabilitaron algunas de las construcciones antiguas, esta zona ya nunca ha recobrado la pujanza que tuvo antaño aunque continúa siendo un lugar en el que se respira tranquilidad. Parece como si el arco de entrada hiciera de muro de contención al trajín cotidiano de Madrid que está representado por las vecinas calles de Eugenia de Montijo y Avenida de los Poblados en las que los coches, los atascos y los ruidos son el pan nuestro de cada día.
lunes, 26 de enero de 2009
La Casa del Pastor
Esta casa se encontraba en el 21 de la calle Segovia, a la altura del Viaducto. Durante unos años fue sede del Ayuntamiento trashumante de Madrid y Toledo, y en ella se celebró la primera reunión del Ayuntamiento de la Villa. En este mismo lugar hubo una almudaina de la que salían cinco pasadizos, usados como refugios y almacenes de víveres, que la comunicaban con distintos puntos de la ciudad.
En una de sus fachadas estaba la fuente "Caños viejos de San Pedro" y sobre la misma había un escudo en piedra de Madrid. La casa, del siglo XVIII, estuvo habitable hasta cerca de 1950, pero ya en 1980 sólo quedaban algunas fachadas. Aunque se creó la Coordinadora de Defensa del Patrimonio Histórico de la Casa del Pastor, que lucho por reconstruirla con fines turísticos, nada se pudo hacer por ella y en 1988 se derribó y se construyó un nuevo edificio.
Lo único que queda de ella es el escudo de Madrid, del que dicen es el más antiguo de los que se conservan: se reconstruyó en el siglo XVII de uno más antiguo del siglo XVI. Por extraño que parezca hace un par de años fue dañado parcialmente ya que una contrata del Ayuntamiento decidió taladrar en él unos agujeros para colgar una farola (Spain is different!).
Perteneció a don José, un clérigo cuya pasión era cuidar de los enfermos del barrio. Tanto desvelo al final hizo que en una de sus visitas contrajera la peste, de la cual en poco tiempo falleció. Sabedor de su final, repartió lo que tenía entre los pobres y solicitó un escribano para hacer testamento. Al morir, sus allegados descubrieron que su última voluntad era que la casa la heredara la primera persona que en el amanecer de su viaje al cielo pasara por su puerta. Tal y como testó, dos alguaciles aguardaron al afortunado.
Al despertar el día un pastor con su rebaño fue el primero en pasar por allí, por lo que los alguaciles le pidieron que les acompañara. El pastor, anonadado por la situación, decidió seguirles hasta la casa, y allí supo lo que se había dejado escrito. Lógicamente aceptó. El caprichoso destino hizo que este mismo hombre fuera el que cobijó a don José tiempo atrás, cuando éste tuvo algún malentendido con la Inquisición. Tras tomar la llave de la casa, el pastor afirmó: "los designios de Dios son grandes. Hoy yo los vide".
martes, 25 de noviembre de 2008
La casa de los lagartos

Esta curiosa casa situada en el número 1 de la calle Mejía Lequerica, muy cerquita del Palacio de Longoria, es otra de las muestras del arte modernista en Madrid. En este caso, según los entendidos entre los que no me encuentro, el edificio sigue las directrices del modernismo austriaco, mucho más racionalista y menos recargado que el francés o el belga. Esta corriente encabezada por Otto Wagner está en la línea de lo que se construía, a finales del siglo XIX y primeros del XX, en Viena. Así en la fachada se pueden observar un gran número de elementos decorativos caracterizados por su simetría y su gran sencillez geométrica.
El edificio fue proyectado en el año 1911 por Benito González del Valle, que recibió el encargo de hacer viviendas de alquiler. Se construyó en un solar de menos de cinco metros de profundidad, y esto se comprueba fácilmente ya que al observar el edificio se ve como sus fachadas laterales son minúsculas. Tanto es así que el conjunto es unas once veces más largo que ancho.

Sin embargo a pesar de la curiosidad de su ancho y siendo una de las pocas muestras en Madrid del estilo austriaco citado, lo que siempre ha llamado la atención de la gente que por allí pasa es el remate del edificio. Si te fijas podrás ver como agarrados a la parte superior de la fachada, se encuentran unos grandes lagartos que parecen intentar alcanzar la azotea.
Cuando los veo inevitablemente me acuerdo de esos muñecos de Papá Noel que mucha gente cuelga ahora de sus ventanas y balcones cuando llegan las Navidades. Siempre he sentido más simpatía hacia los Reyes Magos que a Papá Noel, y por ello no me gustan demasiado (más bien nada) estos muñecos. Además creo que para escalar fachadas como nadie ya está Spiderman, aunque viendo al que se pone algunas veces en la Plaza Mayor me da por pensar que ya ni eso.

jueves, 13 de noviembre de 2008
El Palacio de Longoria y la SGAE

El edificio, situado en esquina, se separa de la calle dejando un pequeño paso entre una verja de hierro forjado y la fachada. Al observarlo parecería cómo si el arquitecto huyera deliberadamente de las formas rectas ya que en las dos plantas se observa la constante presencia de líneas curvas. La decoración está basada en motivos vegetales que destacan sobre todo en balcones y ventanas, asemejándose la fachada a un jardín. Rematando el edificio se observa un torreón circular.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) propietaria actual del edificio, es una entidad que gestiona el cobro y la distribución de los derechos de autor de los autores y vela por los intereses de los editores. Su origen data de 1899 cuando distintos escritores y compositores decidieron asociarse, hartos de los abusos que sufrían por medio de los intermediarios que gestionaban sus contratos.
Hoy uno de los principales quebraderos de cabeza de esta entidad es la piratería musical representada por el top manta, así como las descargas gratuitas de Internet. Recientemente han sido noticia por la implantación del cobro de un canon por la copia para uso privado del copista de una obra musical o audiovisual, extendido a todos los soportes usados para almacenar datos personales.
El gran poder adquirido por esta entidad le ha granjeado numerosos enemigos, y de hecho en la red se han lanzado distintas campañas en su contra. De hecho es común encontrar por la red la expresión «Siempre Ganamos Algunos Euros» para referirse a la SGAE. La consecuencia de todo ella ha sido que la SGAE ha demandado a varias webs por la publicación de contenidos que consideraban ofensivos para su imagen. La contraofensiva la puedes encontrar este mismo fin de semana, ya que para este sábado hay convocada una manifestación contra su monopolio y el comportamiento mafioso con el que se dice que actúan. La pugna continúa. ¿Quién tiene razón?

domingo, 20 de julio de 2008
La Posada del Peine
La Posada llegó a tener unas 150 habitaciones en sus años de mayor esplendor, algunas de las cuales contaban con pasadizos secretos para facilitar el trasiego de clientes entre ellas. Destacaba la habitación 126, en la cual había un armario en el que se escondía una escalera que conducía a una habitación secreta en la planta superior del edificio. Lo que hubiera en esa habitación secreta queda para la imaginación de cada uno.
Se cuenta que mientras las habitaciones exteriores eran grandes y luminosas, las del interior eran auténticos zulos en los que sólo había sitio para mesilla y cama. Debido a estas últimas habitaciones se hizo popular la frase "esto parece la Posada del Peine" para describir un lugar miserable.
El nombre de la Posada se debe al peine que, como cortesía para los clientes, se colgaba atado con una cuerda al lavamanos de cada habitación. Lo de la cuerda lógicamente se hacía para evitar su robo, algo que hoy puede resultarnos chocante, pero no lo es tanto si pensamos en las toallas, y en otros muchos objetos que pueblan las casas de algunos turistas.
En los años de esplendor el hotel ganó terreno ya que se anexionó casas contiguas, y también creció en altura, pero bien entrado el siglo XX las vacas flacas aparecieron, al empezar a demandar la gente otro tipo de comodidades. En 1970 la Posada echó el cierre, y hubo que esperar hasta el 2005 para ver de nuevo sus puertas abiertas. Así, tras una severa restauración, sobre todo interior, el local retomó su andadura con el rimbonbante nombre de Petit Palace Posada del Peine, un hotel de cuatro estrellas en el que el detalle del peine ha dado el relevo a duchas de hidromasaje, televisores de pantalla plana, acceso gratuito a Internet, y todas aquellas comodidades que a Juan Posada hace 400 años le habrían parecido fantasmales.
miércoles, 25 de junio de 2008
La Casa de Tócame Roque
¿Quién no ha escuchado alguna vez la expresión: "esto parece la casa de tócame roque"?. La Real Academia Española de la Lengua la define como "aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden". Pues bien, la citada casa realmente existió, y de hecho una placa situada en la confluencia de la calle Barquillo con la calle Belén así lo atestigua, señalándonos el lugar en el que estaba originalmente la casa.La casa se hizo famosa gracias al sainete de Ramón de la Cruz titulado La Petra y la Juana o el buen casero (conocido popularmente por La Casa de Tócame Roque), así como por las múltiples trifulcas que en ella se sucedieron. Quizás el motivo de tanta desorganización era debido a que la casa era una inmensa corrala en la que conviviían unas ochenta familias de chisperos, que tenían instaladas sus fraguas en el patio central.
Sin embargo el mayor de los enfrentamientos acaecidos en la casa se produce muchos años después de morir el citado autor, y nos recuerda a los sucesos que aquí en la capital se producen periódicamente en la llamada Cañada Real Galiana. En el año 1850, por motivos de reordenación urbanística, el Ayuntamiento decidió demoler la casa. Ante tal situación sus habitantes se resistieron a abandonar sus viviendas, siendo famosos los feroces enfrentamientos que estos mantuvieron con las fuerzas encargadas de mantener el orden, aunque al final no lograron evitar el derribo.











