
Bueno pues esto no da más de sí, un año más se acabaron las vacaciones y toca volver al trabajo. Como no todo en este blog van a ser monumentos, edificios históricos y temas por el estilo, esta entrada va para los que se han quedado con ganas de más, y no desean que la rutina de siempre se apodere una vez más de ellos.

Así, a pocos metros de la catedral de la Almudena, se encuentra uno de los lugares más tradicionales para practicar la escalada. El sitio en cuestión para aquellos que no lo conozcan, es la Cuesta de la Vega situada poco antes de llegar al
Viaducto. Allí, todos aquellos que desean dar sus primeros pasos en el mundo de la escalada, disponen de los restos de un muro de defensa musulmán de poco más de 30 metros. Según los entendidos, entre los que no me encuentro, el muro en sí no tiene demasiada dificultad, por lo que a él se suelen encaramar todos aquellos que se inician en este deporte.
El lugar, masivamente frecuentado hasta hace unos veinte años,

ha ido perdiendo practicantes paultatinamente, debido a la puesta en marcha de los rocódromos. Debo confesar que a pesar de haber pasado por allí miles de veces, tanto andando como en el autobús, nunca me he animado a escalar el muro. De todas formas, como supongo que aquí también entrará gente amante del riesgo, os dejo esta posibilidad por si alguno quiere animarse.
