miércoles, 6 de mayo de 2009

Por los resquicios

Hoy nos llega una entrada de María, autora del blog Tarántula Literaria. Residente en Madrid desde hace sólo unos meses, esta mujer deseosa de reencarnarse en sapo o boa constrictor para una futura vida, sigue sorprendiéndose a diario con la cantidad de gente friqui que vive aquí.

Según sus propias palabras: "En Madrid todo me dice algo, pero no tengo tiempo de descubrirlo". Si tú quieres descubrir qué es lo que ella ve por Madrid a continuación podrás saberlo en esta entrada repleta de ventanales.

Paso por las calles y las luces continúan encendidas. Trato de mirar a través de las apenas perceptibles aberturas que dejan las cortinas en las ventanas; algunas casas por dentro lucen iluminadas, con objetos dispuestos en un sitio cuya ubicación guarda secretos, historias, una alegría o una pena.

Me gusta mirar los colores con que la gente decora sus casas, sus cortinas y los sitios que disponen para las bibliotecas. Si puedo mirarlas desde la perspectiva fugaz de la ventana del autobús, me siento plena. El solo hecho de ver los libros ordenados, diciendo sin decir tantas cosas me hace feliz.

Hay algo que me gusta; ver muy tarde las luces encendidas, desde siempre he apreciado los espíritus noctámbulos, imagino entonces que hay alguien que me acompaña en la vigilia, despierto, allí, aunque yo no lo conozca, que hace algo, que está pensando en alguien o en algo, imaginando. Estas visiones del camino me hacen pensar la rutina de la ciudad, su ritmo silencioso, articulado, introducido en un gran engranaje.

Supongo que cada ser extraño que veo forma parte de todo este tempo que me hace sentirla. Madrid está llena de situaciones. Una mujer con Parkinson cuida una tienda de artículos hippies, viste de traje. Un mendigo borracho con un café humeante en la mano le pide dinero. La mujer lo mira con cara de enfadada mientras su Parkinson le hace repetir su no, como un eco, a través de sus movimientos.

Una mujer tan flaca como un suspiro, vestida de negro, coge de la mano a su novio fortachón y excesivo, grita que lo ama. Un argentino de cuarenta y cinco que saca a sus dos gemelos pequeños a pasear y deja de responderles para mirar descaradamente a una joven de botas altas. Si miro a gente que habla, que lee, que llora, gente siempre distinta, haciendo cosas insólitas o normales, todo esto me hace sentir la ciudad.

Siento que hay miles de cosas que pudiera observar y me veo ante una gran cantidad de posibilidades de hurgar, urdir, entretejerme entre los recovecos azarosos, y eso, me hace sentir a la ciudad. Si me quedo callada, en medio de la noche e imagino todo mi día y mucho más, más allá de lo visto, miro allí, donde lo que no puedo ver pasa, me callo a mí misma por miedo a hacer cualquier ruido, ahora, siento, que allí está la ciudad, sus latidos acompasados, su funcionamiento corporal y su alma.

12 comentarios:

  1. La ciudad cambia por completo cuando diriges la mirada hacia arriba :)

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Las ventanas de Madrid som más que balcones.

    ResponderEliminar
  3. Jope qué entrada más bonita. Me encanta la introducción, me chiflan las fotos y el texto...describe perfecto...unja ventana es un mundo por el que mirar y encontrar situaciones y cosas. Lo dicho. Muy muy bonita. Besos

    ResponderEliminar
  4. Algunas de las fotos, me son conocidas, pues he paseado por allí.

    Me suena la cuarta foto, con los maniquíes blancos en el balcón) de la calle Fuencarral o San Bernardo, creo que Fuencarral, no sé seguro, siempre me llamó la atención.

    Del texto, a mi también me gusta ver a través de las ventanas, la decoración los libros, etc, y también coincido en que me gustan las luces encendidas, pues también soy espíritu noctámbulo, y además madrugador, pues duermo pocas horas.

    Hay que mirar. Siempre hay que mirar. Nunca sabe uno que encontrará, escrito en un banco, entre las plantas, o a través de las ventanas.

    ResponderEliminar
  5. Jo si que hay cosas chulas por cada rincón que miras...

    Echalé un ojo a este enlace, que me da que te va a gustar mucho. Aquí te lo dejo.

    Es un hilo de fotográfos fotografiados, genial, están todos mis favoritos.

    http://www.flickr.com/groups/medioformatospain/discuss/72157615480512079/

    A ver si me pongo un día y cuelgo todas estas fotos juntas en un post

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. adoro mi ciudad, madrid y la fotografía...
    te seguiré de cerca...

    enhorabuena

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola Miguel!

    Lo que nos perdemos por no mirar, o por sólo mirarnos al ombligo.

    MIGUEL

    ResponderEliminar
  8. Me ha encantado esta entrada, porque a mi también me encanta mirar a través de las ventanas, y verlas encendidas, e imaginar cuantas historias hay detrás de esos cristales...

    Carpe Diem

    ResponderEliminar
  9. Me encantan estas historias ambientadas en Madrid. tu si que sabes ver las cosas que muchos no ven.

    ResponderEliminar
  10. Me han gustado mucho esta fotos (sobre todo la primera) y el texto también :-)

    Saludetes !!

    ResponderEliminar
  11. Muy bonito. A mí después de vivir en Madrid y conocer (y desconocer) todas sus posibilidades, otros sitios se me quedan pequeños. Cuestión de costumbre de vivir en una gran ciudad, supongo.

    ResponderEliminar
  12. Gracias a Yaves por el enlace, y a todos por vuestros comentarios, pero sobre todo gracias a Tarántula Literaria por haberme regalado esta estupenda entrada.

    ResponderEliminar

DIME QUE PIENSAS