jueves, 15 de enero de 2009

La calle de la Montera

San Roque, Inclusa, San Luis Obispo, Red de San Luis, Patriota Manzanares, ... Si variados son los nombres que esta céntrica calle, que une la Puerta del Sol con Gran Vía, ha tomado a lo largo de la historia, también variadas son las leyendas que intentan justificar el origen de su actual nombre. De todas ellas quizás la más verosímil es la que relaciona el nombre de Montera con la pasión que desataba una mujer que aquí habitaba entre los hombres de la Villa y Corte.

Se trataba de la esposa del montero mayor de Felipe III, una mujer de rompe y rasga, de cuya belleza tenían constancia en muchas leguas a la redonda. A pesar de la probada honestidad de esta dama, su donaire y elegancia provocaba que los más bajos instintos se desataran entre los galanes de la ciudad. Así, ya fuera de día o de noche, las inmediaciones de su casa estaban siempre atestadas de futuros pretendientes deseosos de conseguir sus favores.

Tanto es así que cada vez que salía de paseo o a oír misa en la cercana iglesia de San Luis, el inconfundible sonido de las espadas podía escucharse tras de ella, y los pinchazos y estocadas que se lanzaban por doquier sus téoricos pretendientes era el pan nuestro de cada día. De hecho raro el día en el que los corchetes y alguaciles no intervenían para intentar atajar las disputas celosas entre los galanes, que incluso en algunos casos acababan con la muerte de alguno de ellos.

Cuando todo esto sucedía este lugar no era más que un lodazal lleno de todo tipo de inmundicias que arrojaba la gente desde sus casas. Por suerte hoy el aspecto de la calle dista mucho del de entonces, y en ella, junto a trampantojos y un graffiti superviviente de Muelle, abundan todo tipo de comercios distribuidos por toda la calle y los pasajes comerciales aledaños, aunque predominan los locutorios, las tiendas de tatuajes las de compro oro y los sex-shop.

Pero a pesar de todo esto, la calle sigue siendo conocida por los cortejos que se dan en ella, aunque en este caso el agasajo sí que es atendido, siempre y cuando haya euros de por medio. Y es que por desgracia esta calle es famosa por la gran cantidad de prostitutas que durante las 24 horas del día campan a sus anchas por ella. Así, mientras que los viandantes transitan a toda mecha imbuidos por el estrés madrileño es curioso observar como en cada soportal una prostituta espera pacientemente la llegada de un nuevo cliente.

Hartos de la situación, hace un año la asociación de vecinos de Montera colgó distintos vídeos en Internet para mostrar la cruda realidad de lo que tienen que aguantar día a día. Para intentar arreglar la situación, el Ayuntamiento ha tomado distintas medidas instalando allí un edificio de la Policía Municipal, peatonalizando la calle y colocando cámaras para mejorar la seguridad. Con esto se pretende conseguir que esta calle tenga una importancia comercial similar a sus vecinas Preciados o el Carmen, aunque por desgracia, a día de hoy el comercio que sigue reinando es el de la carne.

martes, 13 de enero de 2009

La otra cara del invierno

El frío sigue. Días como el del pasado viernes, con Madrid pintado de blanco, a muchos pueden suponernos algún trastorno por los inconvenientes que trae la nieve en un país que no está preparado para su llegada. Todo se reduce a algún retraso a la hora de fichar, quizás alguna caída tonta y poco más. Sin embargo miles de personas afrontan estos días como si fueran uno más, con sus mantas, su cartón de vino y la indiferencia de la mayoría de nosotros.


Hoy no hay mucha gente por la calle. Claro, con este frío. Menos mal que el quiosquero de la esquina me ha dado estos cartones tan buenos. Entre eso y el par de mantas gordas que me dieron el otro día creo que podré aguantar bien. ¡Que sí, cómo no voy a aguantar si yo he estado a 20 bajo cero allá en mi país!... El caso es que hoy tengo frío... Bueno, será normal, ya no soy tan joven y además ya me había acostumbrado a los inviernos suaves de Madrid. Y de repente este año le da por hacer un frío de la hostia.

El caso es que yo debería aguantarlo bien, pero hoy... Será que ya llevo varios días aquí sin moverme de mi cajero. Pero es que no tengo ganas de andar por ahí. Hace mucho frío. Y además he visto a un tío nuevo que no hace más que merodear para levantarme el sitio al primer descuido. Así que no pienso moverme. Menos mal que Mariluz me trajo ayer un par de cartones de vino. Es buena gente esta tía, la pobre. No sé porqué estará en la calle, si parece guapa y educada. Bueno, a veces se le va un poco la olla, creo que no está bien del todo. Vete a saber.

Voy a echar un trago de vino a ver si entro un poco en calor. Lo que daría por una buena botella de vodka, eso si que te hace entrar en calor y no esta mierda de agua sucia que te venden por vino. En fin, es lo que hay... ¡Vaya, si juraría que ha caído un copo de nieve!... No puede ser. Sí, si puede ser. ¡Cómo cae! Yo creía que en España no nevaba... No siento la mandíbula. Los dedos hace días que no los siento del todo... ¡Joder, qué frío!. Como esto siga así me voy a congelar.

Qué perra es la vida, tiene cojones, dar tantos tumbos por el mundo para morir de frío en el país del sol. Mira, socio, te digo una cosa, cómo pasen otra vez los polis y me digan que me vaya al albergue me voy. Hoy si que me voy, y mira que me jode, ¿eh? Que yo siempre he sido un tío duro y además no soporto que nadie me diga lo que tengo que hacer, ni dónde tengo que dormir, ni qué tengo que comer. Pero hoy me duelen tanto los dedos... Podría irme al metro. Pero no, está muy lejos y no tengo ganas de moverme... Además, seguro que está lleno de gente y no quiero hablar con nadie. Hoy no.

Pero ¡qué van a pasar los polis!. ¡Qué va a pasar nadie por aquí ya con lo que está cayendo!... Ya deben ser las 8 porque la vieja de la floristería se acaba de ir. Hoy ni siquiera ha salido a echarles la bronca al par de chicas que se han parado en la puerta a tocar sus putas plantas. Debía tener frío la vieja y pocas ganas de salir a ponerse a gritar como una loca bajo la nevada. En fin. Voy a echar otro trago de vino, que me está entrando sueño a ver si me entona y me duermo y pasa pronto esta noche de perros.

Y pensar que yo he pasado los inviernos a 20 bajo cero... Será que me hago viejo, será que me he acostumbrado al calor de Madrid. A ver si pasan los polis y me dicen que me vaya. Y llaman a una ambulancia y me llevan porque yo ya no puedo moverme. No tengo ganas... Vaya! Vienen dos niñatos con ganas de juerga. Pues bueno, pues si quieren que me den. Creo que hoy ya no siento nada. Voy a echar un trago. Bueno, ya se van, con este frío se irán a su casa los cabrones, claro. Aquí van a estar perdiendo el tiempo con una mierda de mendigo.

Tengo mucho sueño. Voy a echar una cabezada que ya se me está pasando el frío. Ya me encuentro mejor, qué sueño más dulce me está entrando. Hacía tantos años que no dormía tan bien. Sí, ahora lo recuerdo, desde que era un niño y mi madre me cantaba nanas mientras yo me quedaba dormido, acurrucado en mi cama caliente bajo el peso de las mantas suaves y blandas. Y mi madre canta y yo me duermo y me acurruco más bajo mis mantas y al fin siento su beso cálido y dulce en mi frente de niño inocente.

Esta es otra de las historias de Sara, y en este caso va dedicada a todas esas personas que viven y mueren en la calle porque no son gente "sin hogar", son gente sin suerte.

domingo, 11 de enero de 2009

Arrastraculos

Junto a las Vistillas, subiendo desde la calle Segovia hasta la calle de la Morería se encuentra este lugar conocido oficialmente como Cuesta de los Ciegos. A principios del siglo XX era conocido popularmente como la Cuesta de Arrastraculos, ya que por allí se lanzaban los niños cuesta abajo.

Este era un lugar en el que según Quevedo habitaba el mal, y así lo atestiguaba Mesonero Romanos en una se sus obras: “…en esta Cuesta de los Ciegos más de cuatro han visto en ella lo que no querían; y supuesto que a ella hemos llegado, y supuesto también que a la ocasión la pintan calva, vuesa merced, señor castellano, se servirá darme todo aquello que en su cinto le huela a moneda…”.

El nombre de Cuesta de los Ciegos procede una leyenda en la que el protagonista es San Francisco de Asís. El Santo, amigo de los pobres, solía pasar con frecuencia por allí, y siempre encontraba a unos ciegos que pedían limosna. Uno de los días que éstos le salieron al paso, el Santo ungió sus ojos con el aceite que llevaba en una vasija, y milagrosamente los ciegos recuperaron la vista. Según las "malas lenguas" los ciegos no lo eran realmente, y simplemente lo simulaban para conseguir que el santo sintiera lástima de ellos, y poderle sacar algo de dinero.

Días después se encontró con Abenares y Xifré dos moros que intentaban mofarse del Santo. Le salieron al paso haciéndose pasar por ciegos, y él les mojó los ojos con aceite, pero al instante los dos empezaron a chillar como condenados diciendo que habían perdido la vista. San Francisco les dijo que por haberse burlado de los que sufren ceguera, él les castigaba retirándoles ese preciado don, y si querían recuperarla debían ganarse el pan honradamente. Pasado el tiempo Abenares y Xifré lograron desempeñar trabajos honrosos, y se convirtieron a la fe católica por lo que recobraron la vista. ¡A la fuerza ahorcan!.

Como curiosidad decir que justo antes de comenzar la cuesta, junto a la Calle Segovia, hay una pequeña plaza con una fuente en la que se encuentra un escudo republicano de 1932, que también pasó inadvertido durante el franquismo. Además los 254 escalones zigzagueantes que ahora hay allí, sirvieron para rodar una de las secuencias de la película "Yo hice a Roque III" (1980), como se puede apreciar en este enlace.

sábado, 10 de enero de 2009

Nieve en Madrid. Parque Polvoranca (II)

Aquí os dejo otras cuantas fotos tanto del barrio como del parque, así como de la Iglesia antigua. Creo que en este caso sobran más detalles.

viernes, 9 de enero de 2009

Nieve en Madrid. Parque Polvoranca (I)

Al fin. Después de unos días en los que las temperaturas habían bajado de forma considerable, llegó la nieve a Madrid. A diferencia de otros lugares, en Madrid es raro que podamos ver la nieve a no ser que vivas por la zona de la Sierra.

De hecho, como máximo puedes ver nevar una vez al año, no más. Lo malo que tiene la capital es que con tanto tráfico, tanta polución y tantas personas es complicado que puedas ver el paisaje realmente nevado.

Hoy por suerte no me tocaba trabajar por lo que ha pillado la nieve en casa, por ello me he puesto la indumentaria correspondiente, he cogido la cámara de fotos y me he marchado a buscar fotos.

Por desgracia en la cámara no tenía mucha batería así que la mayoría están hechas con el móvil pero creo que merecen la pena.

Por pimera vez en este blog voy a colgar fotos que no son de Madrid capital, sino que las he hecho donde vivo, en Parque Polvoranca (Leganés).

Las iré colgando en distintas entradas para que aquellos que no conozcan esta zona puedan descubrirla y disfrutar con ella.

Espero que gocéis con las fotos tanto como yo lo he hecho cuando las iba haciendo.

miércoles, 7 de enero de 2009

La Fuente de los Machos

Este era el nombre con el que popularmente se conocía a la Fuente de Cabestreros, situada en la confluencia de las calles Cabestreros y Mesón de Paredes. En este lugar hubo antiguamente dos fuentes, sólo queda ésta, conocidas porque sus aguas, que se surtían del Bajo Abroñigal, exaltaban la virilidad de los hombres que de ellas bebían. De ahí surgió el dicho que antaño se oía por Lavapiés: "Este es un macho proque ha bebido el agua de Cabestreros".

En una época en la que la viagra era una entelequia, y alimentos como el marisco, el ginseng, las ostras o el caviar no se conocían ni en pintura no es de extrañar que este lugar fuera frecuentando por aquellos varones que querían mejorar sus relaciones conyugales o extraconyugales. Situada en el entorno del Rastro, el nombre de Cabestreros se debe a que aquí se encontraban antiguamente establecidos los trabajadores del cáñamo, a los que se les llamaba cabestreros por ser los que hacían los ramales o cabestreros para las caballerías.

En esta plaza se ha pasado de trabajar artesanalmente con el cáñamo a trapichear con todo tipo de drogas duras y blandas. Así desde primeras horas de la mañana podrás ver como la plaza, frecuentada antiguamente por menores magrebíes que conformaban la poco recomendable banda del pegamento, es ahora centro de reunión para un grupo de africanos que tiene aquí uno de sus sitios preferidos para pasar droga.

Quizás el abandono que tradicionalmente ha sufrido Lavapiés pueda explicar que esta fuente sobreviviera al franquismo ya que claramente se ve la inscripción que indica que fue construida durante la República, y entonces todo lo que procedía de aquellos años fue sistemáticamente eliminado.

lunes, 5 de enero de 2009

Ya vienen los Reyes Magos

En pocas horas, muchos críos gozarán de un día inolvidable. Con la llegada de los Reyes Magos los niños disfrutan de ser niños, y los padres se regocijan al verlos porque así también vuelven ellos a ser un poco niños. Es curioso que esta tradición tan extendida en todo el mundo cristiano tenga tan poca base histórica, ya que la única fuente bíblica en la que consta que ellos existieran fue en el Evangelio de San Mateo.

Aunque hoy cueste creerlo ese texto sólo menciona a unos magos persas que guiados por una estrella llegan a Belén donde hallan al recién nacido Jesús y le agasajan con oro, incienso y mirra. Su ascenso a Reyes llega en el siglo III cuando debido a la mala fama que tenían los magos, estos son transformados en Reyes ya que así quedaba mucho más aparente.

Lo del trío de Reyes otra milonga más. Como el texto de Mateo habla de tres presentes se supuso que eran tres personas las que los llevaban, sin embargo a lo largo de la historia su número ha variado, aunque quizás la más extendida, sin contar el reparto actual, es que había un cuarto mago, llamado Artabán. Es más, la primera vez que surge el nombre de Melchor, Gaspar y Baltasar es en un mosaico del siglo VI que se encuentra en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) donde se representan a estos tres personajes vestidos según las costumbres persas.

Con el tiempo y para seguir las conveniencias que en ese momento tenía la Iglesia, se olvidó el que fueran persas y se les hizo representantes de los tres continentes conocidos entonces (Asia, Europa y Africa). Tanto es así que Baltasar era blanco hasta el siglo XVI, momento en el que se decidió que era mejor hacerle un lavado de imagen. Metidos ya en harina la leyenda dice que los restos del trío descansan en la Catedral de Colonia (Alemania), donde está el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.

Pues bien, a pesar de todos los cuentos que hay en esta tradición, esta noche prepararé el zapato de mi hija (lo de la chimenea está más complicado) para que si lo desean, los Reyes lo colmen de regalos. Por si acaso cae algo yo también dejaré preparado el mío, junto al turrón y al vino dulce, y como no quiero que me vengan con historias de crisis, les dejo algunas ideas de regalos que no he encontrado en el Corte Inglés. Y para terminar de hacer puntos les dedico esta poesía de la inimitable Gloria Fuertes titulada "El camello cojito".

El camello se pinchó
Con un cardo en el camino

Y el mecánico Melchor
Le dio vino.


Baltasar fue a repostar

Más allá del quinto pino....

E intranquilo el gran Melchor
Consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,

no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-
son las doce y tres minutos

y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
Más medio muerto que vivo

Va espeluchando su felpa

Entre los troncos de olivos.


Acercándose a Gaspar,

Melchor le dijo al oído:

-Vaya birria de camello

que en Oriente te han vendido.


A la entrada de Belén
Al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra

A lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,

Melchor empujaba al bicho.


Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-

los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,

oyendo hablar como a un Hombre

a un Niño recién nacido.


-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,

quiero al camello, le quiero.

Le quiero, repitió el Niño.


A pie vuelven los tres reyes

Cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello echado

Le hace cosquillas al Niño.

sábado, 3 de enero de 2009

Poltergeist en el Palacio de Cañete

En el 69 de la calle Mayor se encuentra el Palacio de Cañete, un edificio de ladrillo que no destaca precisamente por su belleza, pero que en su momento estuvo en boca de todos por los fenómenos paranormales que allí sucedieron. Todo comenzó en el año 1654 cuando el Marqués propietario del Palacio es asesinado, tras acabar una reunión con Antonio Amada, clérigo de la capital. Delante de las narices del clérigo una espada traicionera mandaba al marqués para el otro barrio.

Inmediatamente fueron conducidos a la cárcel de la Villa (Ayuntamiento de Madrid hasta hace poco tiempo) tanto los criados de la casa como Antonio. Sobre éste recayeron las sospechas más fundadas ya que no fue capaz de manifestar quien había asesinado al marqués, y además se rumoreaba que gustaba de tirarle los tejos a la misma mujer que perseguía el marqués.

Ante esta situación la Iglesia se volcó en defensa de Antonio, pero aunque se removió Roma con Santiago, el clérigo fue sentenciado a morir ahorcado en la Plaza Mayor. En el último momento, ya en el patíbulo, Antonio fue liberado por el obispo y un grupo de frailes que le condujeron al Palacio Arzobispal. Poco le duró la alegría de salvar el pellejo ya que al día siguiente los mandamases de la ciudad le volvieron a detener y le llevaron a la cárcel de la Corte, el actual Ministerio de Asuntos Exteriores.

Finalmente el clérigo muere en el patíbulo, después de ver como eran azotados todos los que le ayudaron a huir. Tras morir se le cortó su mano derecha y se clavó en la puerta principal del Palacio. A partir de entonces Antonio empezó a aparecerse a sus allegados para confesarles que gracias a la gran misericordia divina tan sólo había pasado tres horas en el Purgatorio. Pero esto no acaba aquí ya que el espíritu del marqués empezó a recorrer los pasillos del Palacio pidiendo que el verdadero asesino fuera detenido.

Desde entonces se multiplican los ruidos de cadenas, gritos angustiosos, velas que se encienden y apagan solas y todo tipo de situaciones que puedas imaginarte. Aterrorizada por todo esto la marquesa puso pies en polvorosa, así como los sucesivos inquilinos que allí habitaron.

Años después un criado de los marqueses en su lecho de muerte confiesa que él asesinó al marqués, ya que éste intentaba beneficiarse a su santa esposa. Inmediatamente se desclavó la mano de la fachada, y el espíritu del marqués pareció dormir al fin el sueño de los justos. Sin embargo aún hoy día hay quien cuenta que en algunas lóbregas madrugadas los muebles se desplazan a su antojo y ruidos de todo tipo inundan las estancias del Palacio.