Hoy os dejo con una entrada que publiqué la semana pasada en mi otro blog. Es otra de esas historias contadas en sólo 99 palabras. Espero que os guste.
Nada más verla supe que era lo que siempre había buscado. Cuando apenada dijo que no me convenía porque su vida parecía un circo me dejó lleno de dudas. No podía ser trapecista por mi acrofobia, ni lanzador de cuchillos por mis tics, mi sobrepeso me impedía ser hombre bala, lo de payaso chocaba con mi carácter, para enano me sobraba un metro y lo de mujer barbuda no tenía sentido. Tras mucho discurrir le prometí aportar las luces, la melodía, la magia, la alegría y la ilusión a nuestra relación. Desde entonces vivimos en una eterna gira triunfal.

Simplemente: PRECIOSO
ResponderEliminarHa sido un placer para mi interior volver a leerla.
ResponderEliminarMiguel
Gracias por vuestras palabras.
ResponderEliminarSe agradecen hoy más que nunca, ya que en este caso la aceptación no ha sido demasiado grande (o al menos los comentarios)
Saludos
Es precioso tu relato, aunque a mí, no sé por qué, siempre me ha dado mucha pena el circo, qué absurdo ¿no?, contradicciones de los seres humanos.
ResponderEliminarUn beso, Miguel.