domingo, 31 de marzo de 2013

Los recuerdos que han salvado al Café Gijón


El Café Gijón fue declarado en mayo de 2012 "Bien de Interés Cultural". Madrid lo protege frente al cambio de concesión que hubo de su terraza. La cafetería permanecerá definitivamente intacta gracias a las anécdotas que esconde en cada rincón. (Video de "El Confidencial Digital")



sábado, 30 de marzo de 2013

El delirio es puntual


El delirio es puntual
Microrrelato de Rocío Álvarez Marín
Por la acera del Café Gijón pasa todas las mañanas, a las once y diecisiete en punto, una mujer que está loca.
Hoy no ha pasado, y un hombre cuerdo se ha preguntado si acaso el loco no será él, que hace quince años que acude al Café a desayunar, cada mañana a las once, sólo por verla pasar.


viernes, 29 de marzo de 2013

lunes, 25 de marzo de 2013

Ava Gardner a punto de aparecer en el Villa Rosa


"El Villa Rosa es uno de los locales flamencos con mayor tradición. Solo contemplando su bonita fachada decorada con mosaicos da la impresión de que va a hacer su aparición Ava Gardner en una de aquellas noches de humo, alcohol, guitarras y toreros."

Clara Sánchez, escritora.



viernes, 22 de marzo de 2013

lunes, 18 de marzo de 2013

Las sirenas del Retiro


Para acompañar a estas dos sirenas del estanque del Retiro nada mejor que este microrrelato de Julia Otxoa.

Canción de cuna

De noche, acostada en mi cama, poco antes de entrar dulcemente en el sueño, me gusta escuchar las sirenas de los grandes barcos deslizándose por el mar, saludándose entre ellos o anunciando su entrada a puerto, como sereno lenguaje de entrecruzadas luces y sonidos a través de la oscuridad. Lenguaje cuyos códigos desconozco, pero cuya melodía llena mi ánimo de paz. Conocer que en la ciudad donde vivo nunca tuvo mar, no disminuye un ápice cuanto siento.




lunes, 11 de marzo de 2013

La Fuentecilla en un camión


Las dos primeras fotos están tomadas en la Plaza Vara del Rey, mientras que La Fuentecilla se encuentran en la calle Toledo.






viernes, 8 de marzo de 2013

Sincronía

(La imagen la tomé ayer en la calle del Espejo, al lado de Ópera)


"Estaban tan acostumbrados a latir juntos que el día que se paró el corazón del abuelo, al poco el de la abuela se desajustó sin remedio."

Microrrelato de Sara Nieto



jueves, 7 de marzo de 2013

Número 14 de Cuentos para el Andén

Os dejo el enlace al número 14 (marzo de 2013) de la revista Cuentos para el Andén. Por desgracia a partir de este mes la revista solo podrás encontrarla en formato digital. Si quieres leer este número pincha aquí.




viernes, 1 de marzo de 2013

Asfixia

(La foto está tomada en un comercio cercano a la Plaza del Dos de Mayo)

Para acabar la semana os dejo con Asfixia de Juan José Millás.

Asfixia 
Busco un libro que me salve la vida, aunque no figure entre los diez mejores del año. Desesperado, entro en la Fnac a la caza de un libro que me salve la vida. Arrastro la desesperación desde la Casa del Libro y sigo con ella hasta La Central, la nueva tienda de los alrededores de Callao. Un libro que me salve la vida, pero del que no me haya hablado nadie todavía, que no haya salido en los periódicos, que no se encuentre entre los diez mejores del año, quizá que ni siquiera se haya publicado, aunque misteriosamente esté ahí, para mí, y nos reconozcamos al instante. 

Con la desesperación intacta, abandono la zona y bajo al metro donde una pareja de adolescentes, junto a la máquina expendedora de billetes, se salvan la vida el uno al otro a cuchilladas, si sus lenguas fueran dos cuchillos. Eso es salvarse la vida con desesperación, me digo, mientras la máquina me da un sablazo. Ya en el tren, una mujer ecuatoriana observa con desasosiego la pantalla del móvil a la espera de una llamada, de un mensaje, de un whatsApp que le salve la vida. Y estos que ahora entran a tocar la guitarra están pidiéndonos en realidad que les salvemos la vida. Arriba la gente hace cola frente a los establecimientos de Apuestas y Loterías del Estado para adquirir un décimo, otro, ahora el del Niño, que les salve la vida. 

Sálvame la vida, suplican a la lotera, pobre, que despacha la suerte ella misma con el agua al cuello, sin atreverse a gritar socorro por si el socorro estuviera contemplado en la Reforma Laboral como causa objetiva de despido. Hasta los maniquíes de los escaparates, asmáticos perdidos, te piden con desesperación que les salves la vida. Me salve usted la vida, por favor, gritan disimulando el ventolín. Llevamos aquí desde las siete, dice alguien, sin especificar si de la mañana o de la noche, desde la siete, insiste, y no me salva nadie de esta jodida ciudad de un millón de muertos, que decía el poeta.